Thursday, August 20, 2009

CIAO, MICHAEL (Historia con Banda Sonora)

CIAO, MICHAEL (Historia con Banda Sonora)

Emilio Alberto Restrepo
a Beatriz

Yo creo que ya es hora de ir hablando del asunto, total, han pasado casi diez años. El tiempo se ha encargado de hacer espesos los recuerdos, siempre pasa igual, el paso de los meses va diluyendo la historia, la memoria se va reblandeciendo y uno va diseñando el pasado como quiere conservarlo, como más le conviene. Nada menos riguroso que la nostalgia, va modelando a su antojo las imágenes para darle cuerpo a la forma idealizada como uno prefiere recordar los sucesos.

Y vaya si es cierto que no hay muerto malo ni niño feo. Resulta que luego de morirse el Michael, todo eran halagos, perfiles en los que faltaba poco para endiosarlo, repeticiones sin descanso, una tras otra, en los que mostraban los momentos memorables de una carrera artística que fue, por decirlo de una alguna manera que no suene a cliché, sublime, apoteósica, brillante hasta la incandescencia. Y créanme que yo sé lo que digo porque estuve allí en el momento que era, lo viví en primera fila y como pocos tengo la autoridad para contarlo.

Me llamo Jonas T. y desde que Michael comenzó su carrera como solista, yo hice parte del equipo que lo acompañaba las veinticuatro horas de todos los días del año en su carrera delirante hacia el éxito; estaba a su lado viviendo una estampida de vértigo hacia el delirio total de una gloria rotunda que nunca supo de reposos ni claudicaciones hasta la escalada definitiva.

Y si bien es cierto que a partir de un momento que nunca esperamos que fuera posible vivir, las relaciones con los listados de números uno se enfriaron y nunca más repetimos encabezamiento en el ranking, para nosotros el ritmo nunca bajó; el acoso de la gente, de los fanáticos, de los periodistas y de los paparazzi, cada vez se hizo más inmanejable. Cambiamos las canciones de éxito por los escándalos, los aplausos por los hostigamientos, los reflectores y las coreografías por los titulares que no daban tregua en su obsesión por arrancarle al Michael el pellejo a pedacitos, por cierto, bien delicada que tenía la piel.
A lo último, más importantes y publicitados que los videos magníficos que cambiaron la historia de la música hecha imagen en una interrelación de un nivel por nadie igualado, se convirtieron las transmisiones de los juicios, de los resbalones, de las debilidades, del deterioro. Porque no me es fácil reconocerlo, pero es cierto que nos fue ganando la decadencia.

A mí no me tocó trabajar con él en la época en la que Michael era el niño prodigio que cantaba con sus hermanos y encantaba al mundo entero con su voz, con su carisma, con ese talento que se le resbalaba en cada gota de sudor. Eran una máquina de swing, el ritmo frenético era natural en ellos, era tan fluido como respirar. Barrieron con la competencia; los hermanos Osmond eran acaso un simplón remedo de caras pálidas y muelamentas con forzadas sonrisas de postín que no lograban recuperar la dignidad de la supremacía blanca que se cacareaba en aquellos años. Y yo no lo digo por ser afroamericano, sino por sentido común, por justicia.

Y Michael se robaba todas las miradas. Casi ni sabía ir solo al baño y ya era un cantante y bailarín de primera categoría. Era un niño encantador admirado en forma unánime. Era una celebridad y el mundo lo amaba. Nadie podía saber por aquel entonces que detrás se agazapaba una disciplina para perros ejercida por Joseph, su padre, quien en su fundamentalismo religioso, en su cuadriculada concepción de la norma y la disciplina, no admitía desviaciones ni digresión. Ni siquiera las propias de la infancia, y no ahorraba violencia en ello. Nada de escuelas, se contrataba un profesor privado. Nada de juegos callejeros ni amigos de barrio, meses enteros en giras que apenas permitían reposo para descansar y arrancar con una nueva sesión de ensayos y grabaciones en los estudios. Todo por el éxito, todo en nombre del estrellato. Él y sus hermanos eran los únicos niños del entorno. El resto, adultos del mundo de la música, empresarios ambiciosos, capitalistas ávidos, camarillas de artistas y los pajarracos que suelen merodearles. Sin darse cuenta, le habían robado la infancia y hasta la afrenta de ver salir una espinilla en un día de show televisivo programado, le hacía merecer una buena zurra de su padre. Michael nunca entendió muy bien este mundo y estos comportamientos, pero sabía que era distinto, que era lo que le había correspondido en suerte y que no tenía derecho a revirar.

Desde siempre se vio y se sintió como una súper estrella, siempre fue el centro de atracción, siempre alguien obedecía sus órdenes, cumplía sus deseos, le hacía los deberes que al resto de los humanos nos toca asumir.

Hasta aquí todo lo que he relatado lo supe por referencias, nada oculto, es lo que siempre se ha sabido de él.

Y pese a lo que él quería que ocurriera, creció, se hizo adolescente, luego adulto y a partir de eso, las cosas se precipitaron y ya nunca más volvieron a tener freno ni sosiego.

*

Fue por estos tiempos que ingresé a la nómina para estar a su servicio. Yo hacía parte del Magic Team, un grupo de más de cien personas trabajando en todos los frentes para que todo resultara perfecto, para fabricar una vida ideal, para estar al tanto de todos los detalles en lo técnico, en lo empresarial, en lo humano, en lo cotidiano, en lo personal. La idea era que no se presentaran errores. Nada se dejaba al azar, todo era planificado. Hice mil oficios, desde lo más discreto y alejado, hasta ser escolta personal de sus hijos. Fui jardinero, catador de alimentos, esterilizador de sus sábanas. Trabajé en el monitoreo de cámaras de su rancho, conduje su carrito de golf, fui extra en varios videos donde había muchedumbres. Un tiempo trabajé en la casa de huéspedes, conocí todo tipo de estrellas, vigentes y en decadencia y mi cuaderno de registro de autógrafos de celebridades fue la envidia durante mucho tiempo. Estuve en las oficinas de marketing en las que se comercializaban miles de objetos con la imagen de Michael. Al obtener mi diplomado fui asistente de los contables, en fin, siempre estuve adentro del corazón del emporio.

Porque Michael era toda una empresa, una fábrica de dinero, una multinacional del espectáculo que movía billones y entretenía a millones. Para entonces era imparable, un éxito tras de otro, cada canción mejor que la anterior, todo el año en gira por todo el mundo. Era el rey absoluto y nadie cuestionaba esta distinción. La gente se engolosinaba con su talento, ya no era tan importante que cantara bien, sino que registrara perfecto; por entonces se le reconocía que sus coreografías eran obras maestras, que sus videoclips se superaran uno tras otro. Nadie bailaba como él. Nadie tan querido, tan aceptado, tan carismático. Este camino duró quince años. En lo público se ascendía al paraíso. En lo privado, en lo personal, casi nadie sabía que el camino conducía inexorablemente a lo más profundo de los infiernos.

*


Pero tratándose de Michael, la procesión iba por dentro. Mientras estuvo embriagado del éxtasis de la gloria, apenas se daba tiempo para pensar. Prefería refugiarse en el trabajo frenético que implicaban las giras, los ensayos, las grabaciones, las conferencias con la prensa. Miles de entrevistas, cada día un hotel distinto, multitudes enardecidas de admiración sin freno. Cero privacidad, cero concurrencia a lugares públicos, era literalmente imposible.

Y era un hombre muy difícil de definir. De movimientos suaves y refinados, era muy distinto a como lo proyectaban sus videos, en los que era dinámico, agresivo y desafiante. En persona era frágil e inseguro. Su vocecilla era delgada, sus ademanes eran una combinación oscilante entre lo masculino y lo femenino, estaba lleno de miedos, odiaba estar solo en un sitio, pero casi no permitía el contacto físico con nadie.

En realidad parecía un niño, aunque todos sabíamos que era el patrón, el dueño de una fortuna incalculable. Estaba lleno de dudas acerca de todo, sobre todo sobre sí mismo. Tiraba el dinero de una forma extravagante, no le importaba llenarse de todo tipo de antojos al precio que fuera, aunque nunca más volviera a mirarlos, quedándose empacados inclusive como llegaban. Cientos de amigos y familiares le pedían plata prestada, nunca la escatimaba ni se las negaba, se olvidaba de inmediato de la deuda y casi ninguno le pagaba. Invitaba cientos de conocidos a su finca, todos de su cuenta con familiares y pegajosos incluidos. Odiaba los microbios, los contagios, el cáncer y las infecciones, por lo tanto esterilizaba todo, no tocaba nada, era enfermizo por el aseo, el agua, los desinfectantes. Era cierto que dormía en una cámara de oxigeno hiperbárica porque estaba convencido que regeneraba los tejidos y prevenía el envejecimiento. Odiaba la vejez y la feúra y se hizo más de cincuenta procedimientos estéticos que cuando estaba más viejo lo volvieron más feo y eso lo hizo más inseguro, cayendo en el que fue su eterno círculo vicioso. Con la disculpa del vitíligo que amenazaba con volverlo caratejo, aprovechó para blanquearse la piel y cumplir su viejo anhelo de ser blanco, pues odiaba ser negro; la gran mayoría de sus íntimos era blanca, renegaba en voz baja del color, de la cultura, de la brusquedad y de los modos de ser de los de su raza. Se alisó el cabello, pues quería borrar todo vestigio del afro que lo obligaron a llevar en sus primeros años. A punta de despreciar su nariz chata de negro, y de tanto tratar de respingársela en múltiples cirugías, dañó el cartílago y le tuvieron que aplicar una prótesis que a cada rato le fallaba, para imitar un apéndice que lo hiciera ver un poco menos desfigurado. A lo último, sabiendo quien era, era difícil precisar si era hombre o mujer, blanco o negro, joven o viejo. Y gastó su liquidez económica en el intento. Al final, dueño de múltiples activos valiosísimos de los que no se quería desprender, los administradores no tenían efectivo para pagar la nómina y cumplir las obligaciones.

Y conociéndolo de cerca, aunque no puedo decir que intimé con él, la cosa era más compleja. Tenía un acercamiento con venerables matronas que adoraba como Diana Ross y Elizabeth Taylor, en cuyos regazos se dormía mientras le acariciaban el pelo, al parecer sin intimación de ningún tipo sexual, más bien en una especie de afecto edípico.
Y cuando se sabía el rey de la música de los setentas, los ochentas y parte de los noventas, entonces quiso poseer el legado de los sesentas, y compró por una astronómica suma los derechos de las canciones de los dueños rotundos de la época, The Beatles, y se quiso apropiar de su espíritu. Y no contento con ello fue a los cincuentas -en los que nació la música pop de la cual era ya el líder vigente absoluto- pero como el prototipo ya había muerto, entonces fue por lo que mas se aproximaba, la hija del rey Elvis, Lisa Marie. Se casó con ella, trató de fusionar sus reinos, Neverland con Graceland, y nosotros los veíamos aburrirse de lo lindo semanas enteras apenas sin hablar, sin nada en común, durmiendo separados, sin ningún contacto, hasta llegar al necesario y natural divorcio dos años después. Y cuando le dio por comprar el cadáver del hombre elefante como uno más de sus delirios, para desespero de los contables. Y su no bien recibida y menos aclamada manía de rodearse de muchachitos, gastarse los días enteros con ellos jugando como el niño que nunca dejó de ser, durmiendo con ellos. No puedo asegurar que abusara o no de ellos, lo cierto es que era una manía irrefrenable, muchos de nosotros nunca la pudimos entender ni aceptar ni estar de acuerdo con muchas cosas que veíamos o intuíamos, lo cierto fue que nos tocó callar del todo, ver poco y saber menos y a él le costó el prestigio, millones de dólares, juicios completamente desgastantes a partir de los cuales nunca volvió a ser el mismo, quedando con el prestigio completamente mancillado. Ya era el rey, pero de burlas y nadie daba un peso por su honorabilidad y su orientación sexual. Y ni sus esposas eran sus esposas ni sus hijos eran sus hijos. Vientres en alquiler, inseminaciones artificiales de su médico más admirado -blanco, por supuesto- matrimonios de conveniencia, nuevos escándalos, caída en el más absoluto patetismo, descrédito total, situación económica que amenazaba ruina. En fin, la debacle, y todo tendía a empeorar.

*

Y pensar que llegué a llorar viendo algunos de los momentos apoteósicos de la era dorada de Michael. Se me destemplaban los dientes y se me ponía la carne de gallina –aún me sucede al evocarlo- cuando el mundo entero se rendía a sus pies en presentaciones brillantes como de de MTV de 1995 o la del Superbowl. Era el monarca absoluto. Al recibir los Grammys o al ser declarado el mayor vendedor de discos de la historia, nos henchíamos de orgullo por ser nuestro gran ídolo americano, y de nuestra generación, y de nuestra raza aunque quisiera ser blanco, y ser mi patrón aunque creo que nunca se aprendió mi nombre. Una vez que se dirigió a mí, me dijo James.

Basado en su prestigio, en la apuesta de su capacidad para vender discos y DVDs como nadie más y llenar el aforo completo de los estadios en los que se presentaba, además presionado por la iliquidez irreversible de su imperio que amenazaba ruina, fue que tomó la decisión de regresar a los escenarios y hacer una gira inglesa de más de cincuenta conciertos. La locura. Desde adentro, todos nos mirábamos con desconfianza pero nadie decía nada.

Las dudas parecían disiparse cuando en la preventa de los boletos, a las pocas horas, ya estaban agotados y los revendedores multiplicando por diez el valor de la oferta. La cosa era en serio. No había marcha atrás. Sería un regreso digno de él, que llevaba casi diez años en el ostracismo musical, que no mediático, con tanto escándalo y tanto que había dado de que hablar, con justicia o sin ella.

Michael decía que sí a todo, pero parecía en otro mundo, desconcentrado y débil. Honestamente, varios de nosotros, conociéndolo como lo conocíamos y venerándolo de la forma en que siempre lo hicimos, no estábamos convencidos de que el hombrecito fuera a responder como se esperaba de él. Y es que eran cincuenta conciertos de más de dos horas cada uno, una canción empatada de la otra, banda a todo timbal, coreografías y bailarines como en los mejores tiempos. Y nosotros que lo veíamos hacer el paso del “Moonwalk” con dificultad y ya casi sin gracia.

Michael parecía como aletargado y no parecía darse cuenta de lo que estaba ocurriendo a su alrededor y lo que amenazaba venírsele encima. Pero nosotros sí. Y la verdad, estábamos bastante preocupados. Y no parecíamos ser los únicos, eso es lo delicado, y es lo que he tratado de contarles desde el principio.

*

Cincuenta años cumplidos, cincuenta kilos de peso, pastillas para dormir, pastillas para no dormir, pepas para soportar los entrenamientos de su entrenador personal, pastas para los dolores óseos y musculares y de cabeza y hasta del alma, droga para el estrés, medicamentos para la fatiga crónica y para la depresión y para eliminar y para dar del cuerpo. Y bebidas energizantes y cero calorías, qué tal, cero harinas cero grasas, para eso están las píldoras de vitaminas y los suplementos reconstituyentes.

Y la gira encima. En poco menos de un mes todo estaría en marcha: las tribunas a reventar, el voltaje de luces, la descarga de decibeles para recibir al rey en su firme propósito de reinventarse. Y él no estaba muy seguro, pero no parecía ni darse cuenta o no le importaba. Sólo le preocupaba no agarrar un resfriado, no aguantar sol, no exponerse a los microbios y tratar de disimular que estaba casi calvo y que su voz no era la misma de antes.

Entonces pasó lo que tenía que pasar. Un buen día Michael apareció muerto. Estaba taqueado de morfina y cualquier cantidad de drogas de control y de prescripción médica obligada. A partir de su fallecimiento se convirtió en uno más de los cadáveres exquisitos que en el mundo han sido, más venerado y adorado muerto que vivo. Quizás, uno de los más poderosos, a la altura de Presley, de Marilyn o de Lennon. Como se esperaba que ocurriera, vendió casi tantas copias de sus discos y películas como cuando estaba vivo, los fans se peleaban por adquirir uno cualquiera de los millones de suvenires que ni cuando estaba activo se vendían en esa proporción. En el punto en que estaba, era claro que era más rentable muerto que vivo. Mientras respirara, era más un estorbo, un incómodo mueble que no se acomodaba en ningún sitio. Y creo que alguien –o el mismo, cómo saberlo- así lo entendió y supo lo que tenía que hacer.

Por plata, no hubo problema. La gira tenía seguros multimillonarios, dejaría ganancias de todas maneras, ya sin ningún tipo de riesgo; el mismo Michael tenía seguro de vida de ocho ceros, en estos asuntos los empresarios no dejan nada al azar.

Con Michael a buena cuenta de la parca, no había peligros de ningún tipo. Ya estaba preservado de la decadencia, del deterioro, de la debilidad, del cansancio, del fracaso. Así no se expondría a riesgos de abucheos, de enfermedad, de cancelación, de traspiés, de notas salidas de tono, de exigencias extravagantes de megaestrella. Ya no cometería más errores, todos sus pecados estarían automáticamente perdonados, sus faltas redimidas. A partir de eso, el cielo estaba garantizado, lo mismo que su merecido lugar en la historia, dejando una profunda huella en la memoria colectiva. Estoy casi seguro que mientras la fanaticada lo lloraba, en alguna cancha de golf de un club privado, unos empresarios barrigones fumaban tabaco mientras brindaban por su buena vida a partir de su buena muerte.

Yo ya estoy viejo, cansado y jubilado. Me siento muy solo y aún sigo siendo negro. Toda mi vida giró y sigue gravitando en torno a Michael, lo que hizo, lo que dejó de hacer. Conocí mucho de su vida pública y privada. Escribí un libro con las memorias de mis años en Neverland, vendí una gran cantidad de ejemplares, salí en los programas de Oprah, de Larry King y otros tantos y me gané una buena cantidad de pavos que me permitieron retirarme y vivir una jubilación con gran comodidad, como no me la imaginé ni en mis más locos sueños. Todavía escucho con nostalgia la música de Michael. Pensé que ya era justo contar una parte de la historia, porque ya han pasado diez años. Y era hora de ir hablando del asunto.

UNOS APUNTES SOBRE LA ENVIDIA, ESA PESTE QUE NOS RONDA

UNOS APUNTES SOBRE LA ENVIDIA, ESA PESTE QUE NOS RONDA




“Duele decirlo, pero no hay forma de ocultarlo. Estamos acorralados por la envidia, acosados por la mezquindad, retorcidos por el resentimiento, doblegados ante la pequeñez.
Y se supone que somos formadores académicos –y en valores- de los futuros profesionales del país en uno de los claustros más respetados por su historia y tradición. Y se supone que como Magíster, P.h.D y doctores que somos, todos súper especializados, hacemos parte de una élite intelectual privilegiada que constituye menos del 0.1% de la población. Y no somos muy distintos a personas de bajos estratos y mínimas oportunidades que se agarran a los gritos e insultos de la más baja estofa, mientras se mechonean y se agreden físicamente. Pero a diferencia de ellos y para empeorar el asunto, usamos las más sucias armas, la hipocresía, el comentario rastrero, la intriga a nivel del decano o del senador, la puñalada sobaquera. Con el agravante de que tenemos la obligación de dar ejemplo, de ser un modelo y un referente para las generaciones que estamos educando, para los cuales somos un paradigma.
Pero bajo la superficie ornada de títulos y diplomas, no hay nada. O sí lo hay, una cochambre corrupta y perversa que refleja lo peor de la condición humana. No toleramos que el colega brille, que el amigo triunfe, que el alumno se destaque. Todo lo que no pase por nuestro meridiano no es digno de ser avalado, es merecedor de la desconfianza y el resquemor, de mancharlo con el velo de la duda que daña y pone en tela de juicio su verdadero valor.
Hay que ponerle la zancadilla al otro. Hay que estigmatizarlo con el rumor, hay que degradarlo con la conseja, hay que desvalorizarlo con el chisme.
Si solicita un sabático, hay que ponerle talanqueras. Si presenta un proyecto de investigación, hay que hacer circular el fantasma de la corrupción. Si propone una publicación, hay que ponerla a patinar en el pantano del supuesto plagio. Si el colega sale a intercambios al exterior, es un parásito oportunista; si sale a dar declaraciones en los medios, es un vulgar pantallero; si es consultado como experto para emitir un concepto técnico, es que tiene muy buenos padrinos y es puro bla-bla-blá. Nunca estamos contentos, nunca nos alegramos por el compañero de oficina, nos duelen sus triunfos, su ascenso es una estocada a nuestro corazón corroído por la envidia.
En ocasiones duele saberse parte de la pandilla. Saber que muchos de los trabajos presentados a las revistas son robos a la investigación de los estudiantes, que muchas de las publicaciones son malas traducciones o reversiones de otras precedentes, que las hacemos sólo por ganar puntos y méritos y engrosar la hoja de vida para mejorar el sueldo y el cheque de pensión. Saber que el compañero de la oficina de el lado fue el que inició el proceso disciplinario con un comentario anónimo, o el que empantanó la comisión de estudios en el exterior por un voto negativo sin ningún motivo válido, o el que vetó la publicación del artículo negado a cualquier corrección, o el que calificó negativa la tesis de grado destacada pues ponía en peligro su tradición de experticia en el tema tratado.
Pero no podemos engañarnos a nosotros mismos. Nuestras noches pobladas de insomnios nos pasarán la cuenta. Algún día y de alguna forma, tendremos que rendir cuentas por ser malos compañeros, por ser carroñeros del otro, por regocijarnos de sus desdichas y muchas veces ser provocadores de ellas. Tanta iniquidad no dura mucho tiempo, no hay espíritu que la resista y tarde o temprano los malos olores delatan el cadáver en descomposición. Y entonces la verdad sale a flote y se puede recuperar la esperanza y volver a comenzar de nuevo.”

Publicado inicialmente en la Revista DYNA, de la Universidad Nacional, Septiembre  de 2009:
http://dyna.unalmed.edu.co/es/ediciones/159/editorial/Editorial159.pdf

CODA:
Algunos amigos me sugirieron que pegara como ñapa el texto  PLEGARIA POR UN TRABAJADOR DE LA SALUD, también de mi autoría, que ahonda un poco más en la reflexión, esta vez específica a las profesiones del área de la salud, pero aplicable a otras disciplinas. Este texto ha tenido una amplia difusión en las redes sociales y en las carteleras de los hospitales                                

PLEGARIA POR UN TRABAJADOR DE LA SALUD

El paciente debería ser lo más importante, nos repetimos a diario
Y sí, debería serlo…sin duda alguna
Si no lo es…por lo menos la ética o el colegaje
                     o si no es mucho pedir, el respeto por el otro
                     deberían disimularlo
Si lo anterior no basta
    por lo menos deberíamos hacer bien el trabajo aunque sea por un sueldo vil
                  -eso juramos y a eso nos comprometimos-
    pensar en armonizar un equipo  o mínimamente, respetar al compañero
                  -aunque sea por fingir que nos respetamos a nosotros mismos-
Si todo ello sigue siendo muy difícil
        no deberíamos andar por allí pisoteando honras, llevando quejas, armando entuertos
        ni clavándole el cuchillo al vecino, ni escudando nuestra mezquindad
                 en la zancadilla, la trapisonda, el chisme, la puñalada trapera
Si aun así no es suficiente
       no deberíamos refugiarnos en la falsedad ni en el comentario rastrero
       ni en la conseja que insulta la intensión que pusieron nuestras madres
                       cuando depositaron sus mejores sueños y toda su ilusión en nosotros
Y si de todas formas lo hacemos
       por lo menos deberíamos tener estilo:
       calumniar sin faltas de ortografía,  tener dignidad y altura hasta para denigrar del otro
Y si aun así ese monstruo que nos habita nos obliga a regurgitar hiel y resentimiento
        deberíamos renunciar a la memoria
        retirar los espejos que nos reflejan y nos hieren con esa imagen poco menos que patética
        evadir las plegarias que nos infaman de hipocresía
        escupir los actos de contrición que repetimos una y otra vez
        maldecir las veces que comulgamos y juramos en vano
 Y rogar a Dios que nos perdone y tenga piedad de nuestras pobres almas
                                                   ******************************




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Monday, June 29, 2009

DE CADAVERES EXQUISITOS Y OTROS FIAMBRES.

DE CADAVERES EXQUISITOS Y OTROS FIAMBRES.
Emilio Alberto Restrepo Baena
Acaba de morir el indefinible Michael Jackson y hoy estamos atiborrados, literalmente acribillados de noticias, recuerdos, especiales y añoranzas que tratan de reivindicar la enorme pérdida que ha representado para la humanidad su partida. Al parecer, quedará difícil continuar la marcha por el mundo sin su presencia, sin su aporte. Ya lo decían los abuelos: “No hay muerto malo ni niño feo”. Parece que el féretro tiene la enorme virtud de diluir los recuerdos, de suavizar la memoria, de pasteurizar la imagen. A partir del colapso todo es ideal, todo es perfecto, todo es inmaculado. Nada de ensuciar la historia con pecados, con debilidades, con aberraciones.

Y es que hay que entender que Jackson es uno más de los cadáveres exquisitos con que cada cinco o diez años el imaginario colectivo se vuelca a la idealización, al reforzamiento masivo de la necesidad perentoria de ídolos, aunque sea con pies de barro. La sociedad necesita íconos. Si no los tiene, los crea. Si tienen talento, los potencia. Si tienen defectos execrables, los matiza. Si caen en la perdición, la perspectiva del tiempo, sobretodo si es más allá de la muerte, los despercude, los llena de brillo, limpia de la superficie de su imagen todo el estiércol, toda la podredumbre, todo lo que se acerque a reconvertirlos en humanos con altas y bajas, con caídas y resbalones, con debilidades y contradicciones. Son demasiado grandes para ser como nosotros. Los necesitamos perfectos para que se diferencien de nosotros, tienen que ser como los ángeles para poder mirarlos en el pedestal de nuestros sueños, ansiedades y frustraciones, porque, qué gracia tiene endiosar a alguien como nosotros, que suda, siente miedo, va al baño, hiede de mediocridad y de inseguridad y patina en el pantano de una vida cotidiana que sabe cruel, difícil y sin ninguna expectativa para afianzar lo que alguna vez moldeamos en nuestros delirios de ciudadanos del montón con ego de superestrellas incomprendidas.

“Vive rápido, muere joven y deja un bello cadáver”, dijo unos de los más representativos entre los cadáveres exquisitos que en el Olimpo son, James Dean. Entendía que sin una carrera de vértigo apenas tan corta para no cometer errores que los hicieran aparentes y los pusieran en evidencia, con una muerte inesperada que truncara una trayectoria en ascenso, se creaba una expectativa sobre lo que pudo ser y no fue, sobre la grandeza que se desperdició por culpa del destino, sobre toda la obra que pudo haber sido y no fue.

Todavía los fanáticos se conduelen de lo que pudo haber hecho Nino Bravo si no se hubiera desportillado contra otro auto a los 27 años en pleno furor de su carrera. No se les ocurre pensar que hubiera podido caer en la decadencia y en el olvido en vida –de lo cual están preservados nuestros cadáveres exquisitos, acaso la más dolorosa de las indiferencias y el peor de los castigos para un artista- y que hoy probablemente andaría viejo y gordo por los pueblos, vendiendo su espectáculo de nostalgia a cambio de centavos como tantos otros dinosaurios de su generación, hoy refugiados en el alcoholismo, en el alzheimer, en la frustración, mientras viven del recuerdo cochambroso de sus prediluvianos días de gloria, olvidados por todos, por no haber cometido la impertinencia de morirse antes de tiempo, en el cenit de su producción.

Y no es sino ver las cifras de ventas póstumas de los discos y películas del gran Elvis Presley, las peregrinaciones a Graceland para entender algo del fenómeno. Ya no es la mole de 150 kilos y multiadicto que se empacaba 100 pastillas diarias, hacía pactos non-santos con la CIA, disparaba a los televisores cuando no le gustaba algún programa y golpeaba a las mujeres –mayores y regordetas que le recordaban a su madre- cuando no lograba consumar el sexo que tan generosamente aún le prodigaban, sino que ya se convirtió en un dios en su propio reino, un arcángel de música celestial, un profeta que hasta secta religiosa tiene, sostenida por admiradores que se niegan a olvidarlo.

Lo mismo con Jackson, ya nadie habla de su apetencia desaforada por los niños, acusado incluso de violación y administración de drogas prohibidas para lograr sus abyectos deseos, ni su odio por las mujeres, ni su asco por el contacto con las personas y sus microbios, ni su negación de su identidad de raza y género, ni su paranoia, ni su dismorfofobia que le obligó a hacerse más de 50 intervenciones en su cuerpo. Hoy sólo hay espacio para la consagración, para el perdón de los pecados, para el despercudido de su aura. Para eso es un cadáver exquisito.

Por eso el gran Cortazar (¿Acaso también él un cadáver exquisito?) fabuló en ese cuento maravilloso “Queremos tanto a Glenda”, que lo mejor que podían hacer un grupo de fanáticos cuando la gran actriz Glenda Garson anunció su regreso a los estudios, luego de que ellos habían limpiado todos los errores, cortado todos los detalles que mancillaran su imagen, luego de que la habían llevado casi al límite de lo perfecto mediante el encubrimiento y eliminación de los errores en las películas. Al regresar a la actuación, más vieja, con necesidad de éxito y reconocimiento, es probable que se desdibujara, que se equivocara y ensuciara lo que ya con un enorme esfuerzo se había conseguido encumbrar a un nivel irrepetible. Entonces tomaron la única decisión, lógica, válida, sensata: la asesinaron. Al convertirla en un cadáver exquisito, la preservaban de todo error y se preservaban ellos mismos de un atentado a su memoria, a su idolatría, a lo que más idealizaban de ella.

Por ello mismo tanta veneración por Carlos Gardel y Javier Solís, después de tantos años de muertos. Su virtud fue que fallecieron relativamente jóvenes, activos, en pleno éxito. No falta el que asegure que todavía están vivos, que en tal y cual parte los vieron con la identidad cambiada. Y siguen saliendo discos y su prestigio con los años es cada vez más grande, más alimentado por los buenos deseos y el gran afecto de sus admiradores.

Esa es la ventaja de morir joven: no hay tiempo de cometer muchos errores, de grabar malas canciones o películas perversas o libros peores. Siempre quedará la especulación de sus fanáticos -siempre benigna y a su favor- para imaginar que la obra iba a ser cada vez más brillante, porque así lo quieren creer.

Y eso lo hemos sentido con las Jotas fatales del rock( Janis Joplin, Jimmi Hendrix, John Lennon, John Boham, Brian Jones, Jim Morrison, Jeff Buckley), con Kurt Cobain, con Michael Hutchence con Sid Vicious y con las súper estrellas que han terminado muertas en forma accidental o trágica como Heath Ledger, Natalie Word, Kalet Morales, Bruce Lee y su hijo Brandon, como River Phoenix. Siempre queda la duda de si hubieran seguido siendo grandes y talentosos. En todo caso, queremos pensar que sí. Y como masa, como fanáticos, como consumidores, como compradores de sus productos, como rebaño necesitado de ídolos y figuras de adoración en las cuales creer y becerros de oro a los cuales adorar, preferimos decir que sí y erigirles un pedestal.

Monday, May 11, 2009

TEXTOS PARA PERVERTIR A LA JUVENTUD

TEXTOS PARA PERVERTIR A LA JUVENTUD Emilio Alberto Restrepo

Libro ganador del Premio 120 años Facultad de Medicina UdeA 1991.
Tuvo 2 ediciones (A solicitud de varios lectores, publico el texto completo del libro, actualmente agotado. Los 2 últimos, POEMA DE AMOR EN EL METRO y EPITAFIO, fueron publicados en el periódico MOMENTO MEDICO y en las memorias de Premios de Poesía Ciudad de Itaguí 2006



DEDICATORIA
( De un libro imaginario )


A Marina O en el exilio de mi corazón
A mitad de camino entre la duda y el olvido
A ella que está pagando el abandono por culpas ajenas
Que está hirviendo en su propia soledad
por las debilidades de los de su sangre
A Marina O quien desde el fondo de su silencio
Espera que todo termine
- -como tantos otros para quienes todo
apenas comienza-
A ella quien desde la oscuridad de su cuarto
Sólo desea que todo estalle de una maldita vez
Para empezar una nueva vida
O quizás una nueva muerte
- -porque ya todo es indiferente–
Porque ya no soporta un minuto más
ser presa del temor, el recelo y la compasión
Porque está harta de recuerdos y de dolor
de ese halo de sospecha que le desgarra el alma
en cada comentario hiriente, en cada mirada suspicaz
A Marina O a quien deseamos tener de nuevo en casa
Para ella un abrazo solidario
Un verso combativo
Un grito cada vez más cerca de la conciencia
Un guiño del espíritu cada vez más lejos del horror





SONRISA
Cuando veo tus preciosos dientes
entre esos labios carnosos y sensuales
Y tu lengua se proyecta majestuosa
como vigía – Ama y señora - de tu
carcajada sonora
Y tus ojos se encharcan
previendo la tormenta de emoción
Y tu respiración entrecortada
Y tu jadeo incontrolable
configuran un cuadro muy parecido
a la felicidad
Me pregunto
Por qué no guardarás para ti
Esa estúpida sonrisa.




POR QUE EN OCASIONES

Por qué en ocasiones
Ese irredimible deseo
de apretarte el pescuezo
Y esa ansiedad
Y esa rabia
En medio de éste qué sé
es un fuerte-desesperado-amor
Y por qué a veces
tan odiosamente encantadora
tan ruinmente angelical
mientras corretea
de un lado para otro
el diablillo travieso de la pasión
arrastrándonos a su juego
poniéndonos a su merced
y nosotros
como locos y abnegados súbditos

Qué hacer con esos sentimientos equívocos
Qué hacer, cómo odiarte
cuando te siento mi cómplice
mi compañera
mi delirio
Acaso mi deliciosa equivocación
mi conciencia-peligroso Superyo-
mi gran contradictora
germen de mis más terribles enojos
moza, musa, hermosa , primorosa


Qué hacer para soportarte
Qué hacer para no matarte
Mientras me recuerdo
que te amo
Cómo te quito de en medio
si por ti respiro
si eres parte de mi todo

Además
el negro no ha sido nunca mi color favorito
y aún no tengo el aire grave de la viudez

Cómo olvidar nuestros sueños
Nuestro calor, olor, sudor, amor

Cómo imaginar más noches sin ti
más vida aparte de ti
más energía que no gire en torno tuyo
buena, creadora
mala, creadora
Como cuando me dan deseos irredimibles
De apretarte el pescuezo.

Nota: este poema fue transcrito en Internet sin permiso, sin crédito y adjudicado a otro autor, asumimos que sin mala fe y por falta de rigor o de una mínima pesquisa
http://cursosdemarlon.blogspot.com/2009/05/el-goce-vuelto-poesia.html


POETICA

Supe de un poeta al que lo mató la diarrea
luego de componer aquella que fuera
su máxima creación

Y supe de otro
a quien se le partió el corazón en una noche
de éxtasis romántico – literario
y hoy anda desesperado
por el vaivén inverosímil
del tic – tac de su corazón disidente

Y supe de otro
que de tanto mirar la luna
pretendiendo embeberse
de la esquiva inspiración
se le paralizó el cuello y hoy sus admiradores
en honor de él y de su tortícolis
- reveladora y premonitoria según ellos –
han fundado una revista

Y supe de otro
a quien la inspiración le cayó de golpe
de tal forma y con tanta fuerza
que en su casa – por vergüenza –
lo tienen escondido en el último cuarto
donde en un rincón oscuro babea versos
y orina rimas

Y supe de otro
a quien la impresión de un poema sublime
lo elevó a tres metros del suelo
- un acto levitatorio de antología -
hasta que los bomberos acudieron
y con una poco metafórica escalera
lo bajaron de la nube e impidieron
que se quebrara la crisma y el carisma


Y supe de otro
que enamorado salió al campo
a deleitarse con el dulce olor de las flores
y no solo fue picado por una avispa
que no entendió su amor
sino que pasó estornudando un mes
pues olvidó que era alérgico al polen

Y supe de otro
que incomprendido en su joven
furor de poeta
fue aleccionado por su padre
y reprendido por sus maestros
humillado crió traumas
taras y frustraciones
y hoy es un brillante político

Y supe de otro
que acosado por la necesidad del vil metal
no tuvo más remedio que volverse serio
y escribir temas serios para gente seria
de la seria ciudad
y lo único que se ganó
fue un balazo en la cabeza...
los galenos dicen que el pronóstico es serio





GAJES DEL OFICIO
Al rajá Natan Albur le dio por practicar el vudú y
Como lo hizo con tanto éxito, rápidamente tuvo una
gran clientela que lo contrataba para hacer
maleficios a sus malquerientes , a los que representaba
en una figura de cera atravesada con un
alfiler . En su ascenso a la gloria quedaron rezagados
varios de sus amigos y algunas esposas entre
ellas Sharitza, mujer callada y de certera intuición,
la cual tuvo a mal contarle un sueño suyo en que lo
veía empalizado en el desierto, indefenso, rodeado
de risas llenas de provocación.

Pasaron los años y un día una importante dama y su
cohorte de jinetes de rostro cubierto le encargaron
una estatuilla que condensara el mal , el mejor
hechizo de su carrera. Tentado por el reto, el rajá se
preparó a conciencia y el trabajo quedó perfecto.
Con la primera estocada Natan Albur cayó y no se
pudo mover más . A los cinco días murió de sed,
acallados sus gritos por la música y ensordecidos
sus oídos por las carcajadas de Sharitza y sus
amigos . En sus últimas luces Natan Albur creyó
reconocer aquellos rostros que se volvían polvo y
que el viento arrastraba ahora más allá de la
memoria...










BUSQUEDA

En la búsqueda del poema absoluto
Se sacrifican la piel
el ego la paciencia
Se profanan sagrados templos
Se violan íntimas posesiones
Se conoce el desamor
el desespero la desazón
El poema hace el quite
Se escabulle en sí mismo
Nadie escapa a la humillación
de su risa sarcástica
Y con los residuos de la producción industrial
Se engrosa la bibliografía de los críticos
que buscan
la Reseña Perfecta.



MNEMOTECNIA

Aquella tarde con sabor a lluvia
Y su olor a tierra mojada
Esa niña de jóvenes arrugas
Ese anciano agobiado por sus augurios de muerte
Y su tristeza con cara de perro viejo
El orinal del bar que apesta
Las horas de pesadumbre que golpean
A mi puerta
Aquellos amores que maté a puñaladas
De desprecio
Y su sangre tibia que ahoga mis fríos
Recuerdos
Teresa y su hálito de alma herida
Y en putrefacción
Mis vicios
Mis insomnios
Mis desprecios
El rencor desesperado que hace cuerpo
En mis nostalgias
Las cenizas de mis años gastados
Y todos mis demás monstruos interiores
Están ahí
¡ Al acecho ¡
para recordarme
que la memoria de tu memoria
tu cuerpo tus olores tus sueños
tu vida junto a mí
¡ todo ¡
lo debo echar cuanto antes
al cubo de la basura



SOLICITUD ¡ Oh Marines ¡
para cuando desembarquéis
en nuestras costas
- por obra y gracia
de los contratos firmados en el olimpo
para saldar antiguas e impagables deudas-
os digo
Golpeadnos si quereís
con vuestros fusiles impelidos
de una no muy clara libertad
Democratizad nuestras tercas
y largas cabelleras
con las puntas de acero de
vuestras botas militares
Pacificadnos a los golpes
de vuestras cadenas legendarias
Cercadnos
Heridnos
Torturadnos
pués para ello habeís sido hábilmente
entrenados
y es vuestro oficio
Pero por favor
tened cuidado de no pisar las flores
sembradas por nuestras madres
y que adornarán nuestras tumbas
ya que son el último vínculo y testimonio
que tendremos en la eternidad
de aquello que vosotros jamás podreís robarnos
ni reclamar su rescate en dólares :
el amor a esa esencia entrañablemente nuestra



URABA GRAFFITI 88
Urabá me dejó un color tostado en la piel
Y unas manchitas
Una conciencia cansada
Un horario de sueño perdido
Un olor de un cuerpo en la memoria

Urabá me dejó el recuerdo de una mujer
Y el olvido de muchas otras

Se robó mis miedos
maduró mis esperanzas
me regaló varias sonrisas eternas
un cassete de Leo Marini
y ni una sola lágrima de las malas

Urabá me entregó una mirada de ratica
desde el rincón de una pasión extraña
varios rasguños en la espalda
algunos kilos
una que otra disputa
las mejores amistades de mi vida
-o las más intensas –
la fama de charro
el terror a las mentiras
y la evidencia de la muerte

Urabá me enseñó a conocer
la gratitud del pueblo
la ponderación de algunos miserables
la mirada cómplice de ciertos arrastrados
el sabor del carambolo, el borojó,
el chontaduro

En Urabá conocí la boleja
por tradición oral aprendí a
despreciar a los chilapos
y el cargamento de mierda de su propia vida
ví los piojos, los manetos, los pitos
nadé en mi sudor y mi desespero
y me ahogué en los diluvios de lluvia tibia
y pegajosa

Urabá no me dio plata
me dio mucho tema de conversación
no me dio capital, me hizo menos patán
Cuando volvía a casa me veían
como héroe de Vietnam
y yo me dejaba hacer...
y hablaba de mis hazañas
de las batallas libradas contra
la tensión, el olvido
el palidismo, la amargura y la soledad

Pero mentiras que la rumba, el trabajo
los paseos y la ebriedad de cuerpo y alma
no daban tregua ni tiempo libre

En Urabá conocí la miseria
más de espíritu que de cuerpo
ví la basura salir por muchas bocas
pude fastidiarme con los sofismas
Y la retórica de los farsantes de ambos
Bandos
me saturó

Conocí la gente más humana y el
lumpen más despreciable

Urabá no permite puntos medios
todo toma partido,
todo se va a los extremos
o se quiere o se odia,
no hay espacio para la tibieza
o te alimenta o te consume

Urabá me dejó un prurito en el alma
un sabor metálico en la nostalgia
un grito reprimido
un amor incompleto

Aún vuelvo la mirada y la visión es
confusa y turbia

Urabá se ve como en una nube
el recuerdo no es en
tres dimensiones
no hay corporeidad
Pero con los ojos del sentimiento
no hay tiempo ni espacio
no se fijan imágenes sólidas...

A Urabá lo llevo dentro de mí



EVOCANDO UN ODIO PERDIDO

Si uno supiera cuántas veces
Ha pasado por estúpido
Por intentar robarle
Un guiño a un atardecer delirante
Y cuántas veces ha sido tildado de procaz
Por pretender copular
Con el viento que trae
Lejanos recuerdos
Si supiera cuántas veces se ha desangrado
Por la herida
De un suspiro sostenido
En una nostalgia
Y cuántas veces ha caído muerto
Como un pájaro
En la memoria
De aquellos que se defecaron en
Nuestra infancia
Si uno supiera cuántos sueños le han robado
En las horas
En que el honor se escurría
Por las ve4nas rotas
Y cuántas veces el espíritu ha sido pisoteado
Y escupido
Por el desaire pretencioso
Del que se jacta ajeno a la poesía
Si supiera uno cuántos
Seres gritan desconsolados
En una noche eterna que les niega el derecho
De un lamento en su amargura
Y cuántas veces ha quedado impune
El vejamen de una esencia
Masacrada por el olvido
Y la indiferencia
Si uno supiera tantas cosas
- si tan solo las sospechara -
uno se armaría de valor
quemaría sus naves
invocaría a Marte, a Minerva
y henchido de aquella fuerza suprema
que sólo da la ira – o la humillación –
tendría coraje para hacerles frente
y desarmarlos, destruirlos, destriparlos
o lo que es más terrible
perdonarlos
decirles que ya no nos importa
y dedicarles un poema



EVOCACIONES
Hoy que ví un pajarito me puse nostálgico y me dio por recordar al hijo menor de Mr. Smith en un hecho que marcó nuestra infancia.

Una tarde calurosa, estando todos los niños reunidos, aquel angelical rubiecito
decidió que su diversión favorita sería humillarnos y para tan loable propósito nos citó en el depósito de su padre, nos sentó alrededor suyo y con indescriptible deleite empezó a comer delante nuestro todas las frutas que su gula y que su estomaguito le permitieran

nosotros lo mirábamos en una suerte de asombro mezclado con ira y envidia , hasta que su cuerpo dijo ¡ Basta ! y le vimos caer al suelo, convulsionar en su diarrea monumental y contorsionarse en su vómito magnífico y por último, como absortos en el éxtasis de un extraño rito, aplaudimos visiblemente emocionados cuando sucumbió ahogado en su propia mierda.




RINDIENDO INDAGATORIA

Hay cargos en mi contra
Ante el tribunal de la inteligencia
Y el buen gusto
De cometer en forma reiterada, alevosa
Y con conocimiento de causa
Varios poemas
No hay atenuantes
Nadie se quiere encargar de mi defensa
Argumentan premeditación, ensañamiento
Insurrección, reincidencia
Falso testimonio, violación
Hay testigos
Las víctimas son muchas,
Los damnificados bastantes
Ni alegando ira e intenso dolor
Puedo evitar la condena
Ni fingiendo graves desórdenes mentales
- que pudieran muy bien explicar
mi conducta –
puedo escapar a tan delicadas acusaciones
no tengo escapatoria
ya me veo encerrado en los calabozos
de la memoria
purgando la cadena perpetua del olvido
no alegaré
no apelaré



Dejaré que el destino siga su rumbo
Dicen que la justicia – y al parecer
Los poemas – cojean
No hay ortopoetista que valga
Pero yo ya tomé partido
Si tengo que pagar con tiras de pellejo
Mi osadía
Me consolaré con que mi espíritu
Siga vagando libremente
Es el único que me importa y los investigadores
Aún no lo relacionan con este proceso
Aún nadie lo ha acusado de complicidad


IN MEMORIAN
El señor García era toda una figura
Durante un día al mes
Buscaba siempre la forma de refugiarse en sí mismo
Intentaba quitarse la corbata del espíritu
Las normas de la memoria
El traje de la corrección
Y mirarse desnudo en toda su dimensión
Hacía lo posible por retozar con sus instintos
Acariciarlos revitalizarlos
Y recordarse que además de existir vivía
Buscaba estar consigo mismo y quererse
Se quedaba hasta tarde en la cama
Se entregaba a placeres antiguos y ocultos
Se metía los dedos en la nariz y hacía figuritas
Escupía en el suelo
Estremecía la casa
Con sus huracanes interiores
- acaso un inmerecido nombre para
un simple eructo –
se zambullía en sus deseos y nadaba feliz como un niño
en el lago de sus nostalgias
trotaba alrededor de su pasado
y sudaba la hipocresía
amaba a las mujeres
que danzaban en sus sueños
mascaba los odios
y los vomitaba sobre el recuerdo
de aquellos que día a día lo pisoteaban
se reía a carcajadas
le dedicaba una lágrima a sus muertos
y se alegraba : por un día era feliz
tenía esa rutina un día al mes
para luchar contra la rutina del mes
por un día se enloquecía para no enloquecerse
por un día era el más hermoso de los hombres
el más grande el más puro el único

al final de la jornada se acostaba y plácidamente dormía
al amanecer regresaban las pesadillas
volvía a ser el mismo
pequeño mediocre común
a trabajar a humillarse a sufrir
a comportarse
en fin
a volver a vivir normalmente


DRAMATURGIA
Claro que uno se la pasa bien
Entre los requiebros
Y de a poco se va inventando
La forma de salir del paso
Que a veces – demasiadas –
Uno se hace el loco
O silva mirando hacia adentro
O mete la cabeza en un hueco
O la esconde bajo el plumaje
Y entre estertores el alma sigue tranquila
Sin tiempo para culpas
Ni cara para vergüenzas
Y lo hacemos tan bien
Que no se siente desprecio
Por uno mismo
Y cada vez somos mejores actores
De la farsa en un solo acto
De nuestra vida
Y llegamos a creernos a nosotros
Mismos sin ruborizarnos
Pero de pronto uno se va cansando
De pronto el maquillaje no es suficiente
Para cubrir tanta arruga
El monólogo se hace largo, lento y fastidioso
El apuntador se queda dormido en su concha
De pronto el público que bajo contrato
Nos aplaudía
Hoy tuvo una mejor oferta y nos quedamos solos
El protagonista está neurótico y afónico
La diva huyó con el maquillador
Y el director está ebrio
Y ante el espejo tratamos de reparar el mal
Pero uno ya no está para esas cosas
Ya no hay motivación ni credibilidad
Ya no hay espacio para la sonrisa
Y el recurso de la lástima se agotó
No queda más remedio que retirarnos
A vivir de viejas memorias
Y recuerdos forzados de los Tiempos de Gloria
Para intentar cubrir de rosas
El lecho de nuestra miseria
¡ pero nos chuzamos con las espinas !
y entonces toca empezar de nuevo
o cambiar de oficio
o sentarnos a morir un poco cada vez
mientras la vida sigue en su bullicio

DE ENTRE LOS MUERTOS

Cae la noche sube la bruma
Y en el sendero que conduce a la vereda
Se ve salir como todas las noches
Al espanto
Lleva a cuestas su tedio milenario
Las cadenas coloniales alrededor del cuello
-por qué será que todos los fantasmas arrastran cadenas.
Son su estigma. Son el marcador que sella su clase. –
Vaga incansablemente por su ruta
Recrea recuerdos para distraerse
Campea sobre sus dominios
Cada cierto tiempo se reporta
Mascullando un aullido
Emitiendo luces como una vulgar luciérnaga
Escupiendo sobre el entierro
Que le negó el derecho al descanso eterno
Pisoteando la avaricia que sin atenuantes
Lo condenó a ser un eterno noctámbulo
Durante siglos se ha pellizcado
Para saber si sueña
O para saber si su deambular
Es solo producto
De una broma de mal gusto
¡ Pero no !
está mortalmente despierto
las misas y las oraciones no fueron suficientes
no ha tenido quién intrigue por él en el purgatorio
todos le han olvidado
sólo caballos y perros lo determinan
sólo ellos se inquietan ante su etérea presencia
se le niega el elemental derecho
a ser reconocido
está tan lejos de todo que ya no aspira
a que su guaca sea descubierta
sufre ante la evidencia de ser mediocre
aún después de muerto
no se siente ni siquiera un buen fantasma
no ha logrado dar un buen susto a nadie
nadie le ha fabricado una leyenda
sobre él no se ha escrito ninguna crónica
sólo un intento de poema trata de reivindicar
a un espectro proletario
condenado irremediablemente e intemporalmente
a los terribles flagelos
de la soledad y el aburrimiento

Nota: este poema fue vulgarmente plagiado y distorsionado en una página de literatura gay. Aparentemente un alumno lo hizo y engañó a su profesor, responsable del blog. Aquí nos enteramos:
http://merlinpurpura.blogspot.com/2008/03/del-fantasma-del-amor.html




EPITAFIO


Después de tantas injurias a la vida
De tanto robarle al sueño
Su parsimonia de oquedad silente
De tanto gastar la risa
En burlarnos de nuestras propias taras
De tantos equívocos disimulos
A nuestra no reconocida mediocridad
De tanto herir la aurora
Con nuestra presencia de ebrios
Vergonzantes
De tanto insultar la noche
Con nuestras orgías de antecedentes
Innombrables
De tanto matar el tiempo
Con el descaro de nuestro ocio infatigable
De tantos poemas en el aire
De tantos amores en el sótano
De nuestra memoria teñida de desengaño
Después de tanto humo y tanto ruido
¡ He vuelto a la tierra !
para ver personalmente cómo los gusanos
destrozan la evidencia de una vida
que en vida
se dedicó al cultivo de su moral intachable
y sus ejemplares virtudes
como lo han reseñado oportunamente los diarios





MORIR DE AMOR
Al contrario de lo que pudiera pensarse luego de un simple y superficial análisis, ese terrible dolor que él sintió en su pecho cuando ella decidió marcharse de su lado era algo más que una simple desazón propia de los poemas cursis y las novelas rosa : los médicos confirmaron el infarto.


ASOMBRO
Caminando por el campo vi una hormiga
Que con fuerza hercúlea levantaba
Un trozo de azúcar que llevaba
Presurosa y diligente a su guarida

Asombrado sin igual por su odisea
Comenté sin ocultar mi admiración :
“ que grandeza infinita alberga la pigmea
¡ Comerse todo eso y soportar la indigestión ! ”





SALMO


Despertad , los sumidos en el letargo.
Asumid, los estancados en la desidia.
Protestad, los golpeados por la injusticia.
Proseguid, ya sabéis que el camino es largo.

Insistid, los castigados por la inopia.
Batallad, los oprimidos por el vejamen.
Exigid, los estafados en el examen.
Intentad, que podéis brillar con luz propia.

Y recordad mortales que en el recorrer
Os acongojarán mil vicisitudes
Que requerirán de prontas solicitudes.

No sucumbáis ante los abusos del poder,
Sobrepone a tus defectos tus virtudes,
Sigue en pie tu lucha, ¡ Aún puedes tu vencer !




PROYECTO DE POEMA
EROTICO



No contengas tu jadeo salvaje
Hembra de mis mil y una pradera desnudas
Grita, aturde, desparrama sobre mí ese
Alarido infernal
Atenaza y exprime mi impulso vital en tu trampa
Viva
Deja que mi esencia en tu jardín
Alimente tu manantial
Esparza agua de emoción sobre tus flores
Proyecte vida a tus gorriones
Con la fuerza incontenible de mi pasión



AL TIEMPO PERDIDO
( Des – evocaciones en el otoño )


I
Cuantas horas gastadas archivadas en los
Cuarteles
De un pasado sin distancia ni tiempo
Y que sólo sirvieron
Para hacernos sentir cansados
Decrépitos desgastados
Y para condecorarnos con la gloriosa
Inmundicia
De la sabia experiencia


II
Hoy que te veo en el espejo
- reflejo inverso de mi imagen
la verdadera la despreciable –
te pregunto
¿ de qué sirvió tu lucha ?
¿ Qué fue de todo lo que erigiste
sobre la base de tus utopías ?
¿ Que desprecio le pones
a las arrugas que hoy surcan tu frente
y pueblan despiadadamente tu rostro
y que fueron el justo reconocimiento
a tus desvelos de miseria ?
¿ Valió la pena todo eso ?
Hey , y tu , ¿ de qué te ríes ?




III

¿ Sirvió de algo el saberme otrora grande
si hoy
no puedo con el peso de mi propia conciencia
si me asfixio
con el hollín de mis recuerdos
si me estremezco
ante la magnitud de mis enormes
remordimientos ?
ya ni fuerzas tengo
para levantar la pala con que he de echarle
tierra a mi pasado



PERSPECTIVAS
Observo que se me van acabando
Las tristezas
Que enorme sensación de vacío
Que silencio
Esta tranquilidad me asusta
Esta paz me abruma
Hasta la noche se la están robando
No queda nada, sólo el mañana
El terrible mañana
Que asquerosa perspectiva
Veo las aves que desde ya
Disputan mi cadáver
...el olor es insoportable




DE LAS CRONICAS
OFICIALES

Con su enorme panza al sol, plácido, tranquilo, sin remordimiento ni culpas, reposaba en su piscina nuestra excelencia, el general Demócrito Lanzas, leyendo el proscrito libro “ Dichos y sabiduría popular ” cuando encontró un refrán que rezaba : “ Escupid para arriba y os caerá en la cara ”.

Tentado por el desafío orientó su artillería bucal a las alturas y luego de dos atronadores estertores preparó el esputo que de proyectil le serviría . . . llenó de aire sus pulmones e hizo fuego. Elevose el innombrable material en perfecta línea que ascendía, llegó a su punto de máximo impulso e inerte se doblegó a las fuerzas gravitacionales, empezando su descenso. Pero sucedió que una inoportuna ventisca, acaso incitada por la subversión, movilizó de su objetivo la improvisada y lábil munición y fue a dar sobre la tersa cutis de la primera dama que yacía aledaña a nuestra gracia . Este , dando muestras de una imperial ira, exclamó : - Que sabiduría popular ni que vainas ; estos negros no sirven para nada . Lugarteniente, ¡ Fusile otros quince !





ANACRONISMOS
La penúltima vez que recuerdo haber sido feliz
Bebía la leche que a manantiales
Brotaba del seno generoso de mi madre ;
Luego ella me sacaba los gases
Y yo me volcaba en la fuerza
De ese eructo magnífico y exento de procacidad
Entonces
Ella creía enloquecer cuando
De mi boca salía
Una mueca amorfa
Que solo una mujer enamorada
De su pequeño esperpento
Puede interpretar como una sonrisa.

Y en pago a su incondicional entrega
Yo manchaba su piel, su amor
Y su recién instalada y aún equívoca vocación
Con todo tipo de porquerías que ratificaban
En ella
Su condición de esclava irredimible
Del precoz y despiadado tiranuelo.
Y dichoso galopando
En la pradera enorme de mi reino secreto
El cordón umbilical de nuestro afecto
Justificaba y encubría esa
Condición de parásito
En su pedestal indestronable.

Y ella era feliz

Es tal vez la única forma liberadora de esclavitud




Conservo la imagen
De su espíritu girando en torno al cuarto
Besando los recuerdos de su mirada futura
Cubriendo de caricias sus ilusiones
Permitiendo que su idealismo se transmitiera
Al calor de su cuerpo
Antes – sin prever – que se destrozara
Al caer pesadamente en tierra.

Recuerdo que lo analicé con todo el potencial
Que mis dos meses y catorce
Días lo permitían

Y reconozco
Que me emocioné profundamente
Al rememorar el plácido nicho de su vientre
El asincrónico pero sincopado palpitar
De nuestros corazones
El delicioso fluir de anticuerpos y esperanzas
La malicia con que yo pateaba su endometrio
Para recordarle que ese día aún
No me había dedicado un pensamiento
Y al mismo tiempo aplicar un poco
De demagogia feto-fraternal
Que tanto efecto-afecto surtía.

¡ Cuánto sentimiento en ese entonces !
¡ Qué buen amor
Qué exquisito calor
Que luminosa oscuridad !

Nunca como entonces
He disfrutado tan gratamente
Del ocio y del parasitismo.

Desde esa época todo ha sido un poco más duro.

¡ toca esperar una nueva reencarnación !



POEMAS DE DESAMOR

I

Constantemente me reprochas

Mi falta de afecto
Y mi desdén
Mi desapego
Mi desinterés
La barrera que interpongo entre los dos
La frialdad de mis besos
Y lo distante que soy
Cuando hacemos el amor
Me acusas
De no entender tu entrega
De ignorarte
De ser poco serio
De no tener sentimiento
Pero yo si los tengo
Y muy claros :
Te detesto


II

Quisiera acaso comprender
Que desde que no estás aquí
Todo se siente
Tan irremediablemente vacío
Tan amplio
Tan silencioso
Todas las cosas tienen un sentido tan distinto
Una dirección tan contraria
Que por primera vez en mucho tiempo
Siento
Que puedo ser feliz










III

Una luz tenue que domina la atmósfera
Al fondo... la ciudad

10 p.m.
hay un grato calor
una ebriedad tranquila
B. B. King más desgarrador que nunca

Esta pequeña figura
Que me atosiga
Con sus preguntas
Con su entrega
Con su amor
Y yo aquí pensando
Que es una buena noche
Para seguir olvidándote.


IV

DE CIERTAS OBSESIONES

la última vez que te ví lucías hermosa
tenías un sobrio aire de dignidad
un abrigo distinto
los zapatos de siempre
y una forma de caminar en la cual reconozco
un pasado agitado, tal vez arrebatado
parecías cansada y triste
acaso distante
pero te veías conforme
no había nada en ti que delatara infelicidad
eso me recordó cuántas veces
intenté hablarte y confiarte
uno o dos secretos
subvertir el estado de cosas
romper el esquema que me sumía
en un doloroso anonimato ante ti
sobreponerme a la tara castrante
de mi silencio...
pero como siempre eso no fue posible
nunca pude hablarte
nunca nadie nos presentó
no tuve el valor de acercarme
no supiste – no podías saberlo – que existía
que vivía y moría por ti

y mientras hacemos cola en el cine
y hago parecer accidental
que nuestras miradas se cruzan
observo que coges presurosa su mano
como si un presentimiento fatal
te acometiera
yo hago cara de circunstancias
sigo en la fila, avanzo – retrocedo en mí –
y pienso
mañana será otro día.


V

Cómo te evoco en el extravío
De mis noches eternas
Cargadas de soledad
Y vacío !
Cuánto he gastado mis sueños
En absurdos fantasmas
Que te presienten
Y me rondan !
Hay algo más que pueda hacer ?
Hay algún conjuro que me falte ?
Hay alguna manera de desterrar
Ese vértigo de mis sentidos ?
Hay quizás alguna forma de eliminar
Este rencor
Este cansancio
Esta angustia
Que me consumen
Instante tras instante
Las últimas energías que vengo dedicando
A tu recuerdo ?



VI

Al calor de unas copas
Y unos cuantos afectos
Veo cómo
Lentamente
Penetro en tu olvido

En el sopor extraño de descubrir
Que se derrumban mis miedos
Y mi soledad
Y el terrible temor de pretender ser algo sin ti
Se desvanece



VII

En el ocaso de un día difícil
Un recuerdo
Una maldición
Un pequeño desliz de la nostalgia ya cansada
Y en el fondo de mí
Tus ojos
En mi pecho tu corazón
En tus manos mis sueños
En tu regazo reposa
Ese ser infinitamente pequeño
A quien desde el rincón de tus silencios
Miras y compadeces
A quien desde el extremo de tu paciencia
Olvidas


VIII

Por si acaso quisieras volver
En un acoso de nostalgia
Tan propio de ti
Y te acometiera
El deseo irresistible de verme
De nuevo a tus pies
En ese derroche insufrible de amor
Con que gasté mis mejores años
Y en el frío de la noche
Tu cuerpo me busca
Y no me encuentra
Recuerda
Las puertas están abiertas
Las llaves en el sitio de siempre

Las cosas están en su punto
El viento entra siempre por las mismas ventanas
Pero yo
Me mudé de casa



IX

El tiempo
Siembra inquietudes
Desgaja recuerdos
Destaja ilusiones y viejos sueños
Y la tan ansiada calma
Y la sabiduría que le atribuyen
No llegan
La paz continúa esquiva
Lejana la armonía
Cansada la esperanza
Pero al cabo de muchas horas
Y muchas cosas
Sigo torpemente convencido
De que aquella segunda oportunidad
Habrá de llegar algún día



X

Al cabo de los años
Cada vez más pequeño
Un sueño olvidado
Flota
Al cabo de los sueños
Cada vez más flotantes
Los años olvidados
Me empequeñecen
Giras en torno a todo
Pedazo de nada que me rondas
¿ Qué o quién eres ?
¿ Por qué no te retiras a tus aposentos
en el pozo más profundo de mi desmemoria
y me permites
sobrevivir en paz ?





XI

Si para hoy como entonces
Estuvieras aquí
Tu voz llenaría mis espacios
Tu aroma besaría mi piel
Mi ansiedad mi desvelo
Y en mis noches – nuestras noches –
Una extraña calma nos arrullaría
En un abrazo lento y dulce
Si para hoy como entonces
Estuvieras aquí
Habría tanta paz – tan poca amargura –
Que el canto de las sirenas
Que invocan quedamente mi muerte
Tendría otra cadencia
Un aire distinto
Acaso un ritmo menos grave
Si para hoy como entonces
Estuvieras aquí
Ese dolor miserable que desgarra
Mis entrañas
Sería de ebriedad
En un desborde brindado a tu salud
Y no
Este demonio que me roba
Segundo a segundo
La vida
Ya turbios los sentidos
Ya el corazón negándose
A su próximo latido


XII


RECAPITULACION

En la última nostalgia que me desprendí de los
Hombros
Cuando me dijiste adiós
Se quedaron perdidos

Tantos recuerdos absurdos
Tantos poemas truncos
Tantos intentos fallidos
Por llevar una existencia apacible
Se olvidaron
Tus libros sobre la figura perfecta
Las instrucciones para hacer el amor
De la colección “ Hágalo Ud. mismo ”
La formalidad las normas
La prudencia
Se desperdigaron a través del olvido
Mi última oportunidad de ser un
Un hombre de bien
El sentido práctico el orden
La decencia

En esa última sacudida
Pude librarme del lastre
De muchas pesadas cargas
De ciertas forzosas obligaciones
De una seria responsabilidad histórica
Hoy ando por ahí
Duermo cómodo en cualquier lado
Respiro un aire tranquilo
Con sorpresa veo que puedo tener ideas
Y trato de vivir

¡ Solo Dios sabe de lo que me he librado !




POEMA DE AMOR EN EL METRO

Antes de que tu partida hiciera explosión en mi corazón
y mi espíritu quedara fragmentado en mil pedazos
Yo amaba nuestros lugares y me alimentaba de ellos
Amaba la cafetería, amaba la taberna
Amaba la estación, amaba el metro
Eran los espejos donde reflejaba lo mejor de mí
Eran los espacios vitales
donde el día a día compartía la grandeza de nuestras ilusiones
Eran el carrusel donde girábamos en torno
a nuestros sueños más absurdos
y a nuestros proyectos más delirantes
Y estaba completamente loco por tí
Vivía y moría por tí, eras el pilar de mi existencia
Al principio del día y al final de la tarde
Luego de nuestra rutina cadenciosa y rígida
Siempre estábamos allí, juntos
En un renacer de alegría sin nombre
Pero ya no estas
Ya no hay cafetería ni taberna
Sólo las obligatorias estaciones y el necesario metro
Y a éste lo miro a lo largo de mi angustia
Y sólo es
Cómo una serpiente de diez kilómetros de nostalgia
Cómo quince estaciones de melancolía que me parten el alma
Cómo un esqueleto de pescado que me atosiga de soledad
Cómo diez mil techos de recuerdos
Porque estoy sólo y no te tengo
Porque sigo loco por ti
Porque ya no vivo
Y me estoy muriendo por ti




EPITAFIO

De niño siempre quise ser
El más rápido, el más ágil
El más alegre

De adolescente quise ser
El más bonito, el más atractivo
El más cotizador

De universitario quise ser
El más inteligente, el más interesante
El más agudo

De adulto quise ser
El más próspero, el más exitoso
El más rico

De maduro quise ser
El más bueno, el más noble
El más justo

De viejo quise ser
El más sabio, el más generoso
La última palabra

Ahora desde mi orilla
Contemplo que los gusanos piensan
Que no soy
Ni más sabroso, ni más especial
Ni más apetitoso
Que otro cualquiera

Y con el último resto
De cerebro y corazón
Que aún los bichos carroñeros no devoran
Me pregunto
Si todo ello bien valió la pena.


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CODA
POEMARIO: POEMA DE LA CIUDAD DE LA FURIA(Balada Urbana en siete acordes)

En 2009, este poemario quedó de finalista en un concurso convocado por el Ayuntamiento de La Loja, en España. Fue publicado en el libro PROEMIO 10


Páginas de referencia:
http://elclubliterario.com/index.php/index.php?option=com_kunena&func=view&catid=80&id=5344&Itemid=3

http://www.santotomeweb.com.ar/personajes.htm

En esta página se comercializa:
http://www.todostuslibros.com/libros/proemio-diez_978-84-934528-7-2




POEMA DE LA CIUDAD DE LA FURIA 
(Balada urbana en siete acordes)



  LAST WORDS                  



Aquel Hombrecillo
           de ojitos vivaces pero asustados
           de ceño fruncido
           de voz entrecortada y nerviosa
   
      Alcanzó a contarme
        de sus siete hijos
        de sus dos mujeres y de su madre
        de su rancho enclavado en la loma y su esperanza anclada en el vacío
        de sus noches de hambre e insomnio
        de tantos días de búsqueda infértil
        de empleos esquivos 
        de patrones huraños y avaros

   Aquel fulano ‑Nunca averigüé su nombre‑
       dejó escabullir en sus últimos minutos
                ‑ quizás segundos ‑
       un caudal de angustias
        que nunca pude olvidar
    
   El sudor corría por su rostro
          mal afeitado y lleno de cicatrices
     Un tufo fuerte daba a sus palabras
          un agrio significado,
              una amarga entonación
     Imaginé mil momentos de humo
         de resentimiento, de conspiración
     Intuí fugas, acecho, acoso, evasión

 Aquel pequeño miserable
       insignificante en esta mole urbana
       una cifra más para las estadísticas
     gritó con un sonido chillón y suplicante
     que no quería morir


   Quizás pensó
       que para él la vida solo fue
            una terrible equivocación
            una mueca burlesca y humillante
            un cotidiano contrasentido
            una macabra broma del destino


  Aquel hombre
              Unos minutos antes
    Había pretendido asaltarme y lastimarme


  Hoy sólo es un recuerdo
                  que la ciudad diluyó en el olvido
                       y la indiferencia 






DECLARACION DE PRINCIPIOS


Mal que bien
    
En este sucio pedazo de carne enferma
        que vosotros veis y despreciáis
        está el sustento de mi familia
   
 En esta barba canosa y larga
        que me confiere un aire de profeta maldito
        está la clave de mi subsistencia
    
 En este submundo andrajoso y pestilente
        donde mi palabra truena y se acata
        están los límites de mi reino secreto

  Siendo así
    
  Y teniendo conciencia de ello
    
  Cómo diablos osáis pretender
         que renuncie a mi magnífica llaga
                   tan esmeradamente cuidada
         que adquiera el vil aspecto
                     de un ciudadano decente
         que invoque la detestable costumbre
                             del aseo diario
         Y que asuma la servil actitud
               de acatar como un borrego
                    vuestras tristes normas






DUBITACIONES          

Mientras el señor alcalde
   hombre de conciencia y manos pulquérrimas
   ‑ según nos lo ha recordado cantidad  de  veces ‑
       traje fino, peinado impecable
                            sonrisa perfecta
    Fustiga a sus enemigos
    Reescribe su declaración de renta
    Despercude su pasado
    Rompe los teléfonos de sus ex‑amantes
            y de sus ex‑colaboradores
            y de sus ex‑amigos
            y de todo lo que le implique una ex-piación
     Elude voraces fiscales e implacables sabuesos

Mientras este prohombre de rancio abolengo
    Lucha a brazo partido contra la corriente
       que lo tiene prácticamente a su merced     
Nosotros
  Cientos, Miles, Millones de seres
   de mirada marcada por la incertidumbre
   de hombros cansados y manos callosas
   de paso vacilante hacia un mañana
              no muy halagüeño
   Pero limpios y derechos
Nos preguntamos
    ¿Qué habrá hoy para el almuerzo?








   POEMA DE AMOR EN EL METRO

Antes de que tu partida hiciera explosión en mi corazón
    y mi espíritu quedara fragmentado en mil pedazos
Yo amaba nuestros lugares y me alimentaba de ellos

      Amaba la cafetería, amaba la taberna

      Amaba la estación, amaba el metro

 

Eran los espejos donde reflejaba lo mejor de mí


Eran los espacios vitales
       donde el día a día compartía la grandeza de nuestras ilusiones

Eran el carrusel donde girábamos en torno
       a nuestros sueños más absurdos
       y a nuestros proyectos más delirantes

Y estaba completamente loco por tí
Vivía y moría por tí, eras el pilar de mi existencia

Al principio del día y al final de la tarde
        Luego de nuestra rutina cadenciosa y rígida
Siempre estábamos allí, juntos
        En un renacer de alegría sin nombre
Pero ya no estas
Ya no hay cafetería ni taberna
Sólo las obligatorias estaciones y el necesario metro
Y a éste lo miro a lo largo de mi angustia

Y sólo es

    Cómo una serpiente de diez kilómetros de nostalgia
    Cómo quince estaciones de melancolía que me parten el alma
    Cómo un esqueleto de pescado que me atosiga de  soledad
    Cómo diez mil techos de recuerdos

Porque estoy sólo y no te tengo
Porque sigo loco por ti
Porque ya no vivo
Y me estoy muriendo por ti





  SIEMPRE EN DOMINGO


   Este Domingo que ya se me hizo
              bastante largo
       en medio de ilusiones demasiado cortas


   Esa gorda que casi me destrozó un pie
                             al pisarme
         su boca desdentada
         y su sonrisa sardónica
         al esbozar una disculpa
             que sólo era un reproche
             por considerarme un estorbo

   Por qué me aburro como un molusco
         en este papel ‑ ya torpe estereotipo ‑
            que me asignaron
              como ciudadano cabal
              y padre y esposo ejemplar

   Por qué me angustia y me irrita
             Hacer la fila
             Comportarme
             Estar ahí ( y realmente no estar )
             Ser un número más
             Ser una masa de carne, huesos
                                                     intestinos

                 que respira y transpira
                 que come y duerme
              Y en las noches cree pensar
              que la vida podría ser                                                                                                   
                                              distinta
Pero descubre
                    que al despertar todo
                    es siempre igual

 En fin
      Sigo jugando a la treinta y una
      engullo como un cerdo crispetas 
                  y chorizos agrios
      me someto al tropel
         de risas prefabricadas
         de niños que gritan y se desesperan
         de padres que me recuerdan en sus
                                                           lamentos
            turnos, horarios
              préstamos, plusvalía
            hipotecas, loterías
              el equipo local de fútbol
            la furtiva amante
         

           y después de cuatro cervezas
              pavorosas fantasías
              hombrías descomunales
              posibilidades infinitas
              riqueza y poder sin límite


   Al terminar este fabuloso día
      de estrujones, fiambres
             pisones, pesadilla
      Mi pequeño hijo
         me toma de la mano
         buscando la salida
      Su sonrisa es hermosa


     Eso atenúa un poco la espera
          del bus atestado
          de cuerpos sudorosos
          e ilusiones cansadas
              que regresan a sus casas
              a mañana resucitar de nuevo
              a mañana ser un poco cada vez
                ese cadáver que gira en círculos
                alrededor del monótono cortejo
                que lleva hacia su propio
                                                   destino  








        NOCTAMBULOS

Ya los muros de las calles
            se hicieron pocos
   La pintura se hizo escasa
   Los vigilantes cada vez mas alertas
                      y desconfiados
                - escamosos, dirías-

Cada vez más complicado contener
             Las Palabras
                 Las Ideas
                     La Causa

La noche es una fiel cómplice
Una buena excusa
      para gastar la vida
      para morirnos de amor
      mientras en un derroche frenético
           Grafitiamos
           Conspiramos
           Esquivamos las frías balas
                  y los despreciables bolillos
Que algún amanecer darán al traste
    con esta dura forma de asumir   
Que en algún momento tratarán de exterminar
    esta difícil pasión
    esta cansada entrega




EPITAFIO


De niño siempre quise ser
El más rápido, el más ágil
El más alegre

De adolescente quise ser
El más bonito, el más atractivo
El más cotizador

De universitario quise ser
El más inteligente, el más interesante
El más agudo

De adulto quise ser
El más próspero, el más  exitoso
El más rico

De maduro quise ser
El más bueno, el más noble
El más justo

De viejo  quise ser
El más sabio, el más generoso
La última palabra

Ahora desde mi orilla
Contemplo que los gusanos piensan
Que no soy
Ni más sabroso, ni más especial
Ni más apetitoso
Que otro cualquiera

Y con el último resto
De cerebro y corazón
Que aún los bichos carroñeros no devoran
Me pregunto
Si todo ello bien valió la pena.



Nota: este último texto, EPITAFIO, fue finalista en el concurso de la revista EL MALPENSANTE

Reseñado en:
 NTC Noticias culturales: 


en MOMENTO MÉDICO, periódico de ASMEDAS:


y la página de la revista: http://www.elmalpensante.com/index.php?doc=display_contenido&id=604&pag=7&size=n


El poema "Declaración de Principios" fue publicado en esta página:

http://prezi.com/bbqbr_-w3sqd/emilio-restrepo-baena/


El cuento corto, MORIR DE AMOR, con algunas variaciones, fue finalista del concurso Metro de Medellín, “Un cuento para tu ciudad” 2005, y fue publicado en el libro de la antología de ese año:


MORIR DE AMOR

Sin aliento, alcanzó la estación para dejarse engullir en las entrañas de ese Metro-Serpiente-de-Vagones, tantas veces testigo  de su amor; miró hacia atrás por última vez aferrado a una esperanza que sabía inútil:  tuvo la certeza de haberla perdido para siempre, de nunca más  volverla a ver. Sentado, cerró los ojos.
                  
Abajo, Medellín indiferente.


Contrariando lo que pudiera pensarse luego del  simple y superficial análisis, ese terrible dolor que  sintió en su pecho cuando ella decidió marcharse de su lado era algo más que una simple desazón propia de los poemas-cursis y las novelas-rosa : los médicos confirmaron el infarto.

Artículos

Las 700 del ego

Como saben los lectores, este año cambiamos algunas condiciones de nuestro ya tradicional concurso de narrativa. Esta vez no fueron 500 sino 700 palabras, y no debían usarse para contar una historia de ficción sino la autobiografía o algún episodio autobiográfico. No habíamos dado señas sobre los jurados, así que aquí están: Alberto Salcedo Ramos, cronista, realizador de TV, formador de nuevos periodistas. Margarita Valencia, editora y reseñista de la revista Cambio. Last but not least, Juan Gabriel Vásquez, reconocido escritor colombiano. Ellos ya eligieron cinco finalistas cada uno, y pronto se reunirán en Bogotá para definir el ganador. El fallo definitivo aparecerá en nuestro primer número del 2006.
Las 700 del ego
Edición N° 67

N° 67

Diciembre - Enero de 2006[ ver índice ]
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Epitafio
De niño siempre quise ser el más rápido, el más ágil, el más alegre. De adolescente siempre quise ser el más bonito, el más atractivo, el más cotizador. De universitario siempre quise ser el más inteligente, el más interesante, el más agudo. De adulto siempre quise ser el más próspero, el más exitoso, el más rico. De maduro siempre quise ser el más bueno, el más noble, el más justo. De viejo siempre quise ser el más sabio, el más generoso, la última palabra. Ahora, desde mi orilla, contemplo acaso un poco sorprendido que los gusanos piensan que no soy ni más sabroso, ni más especial, ni más apetitoso que otro fiambre cualquiera. Y con el último resto de cerebro y corazón que aún los bichos carroñeros no devoran, me pregunto, ¿todo ello, bien valió la pena?