Wednesday, April 11, 2018

Entrevista por la publicación de la novela Y NOS ROBARON LA CLÍNICA

 A propósito del lanzamiento de la novela Y NOS ROBARON LA CLÍNICA, publicada por SILABA, en CNC Televisión hicieron la siguiente entrevista:




En ella se habla de la nueva obra, se invita a leerla y se revisa la carrera literaria de Emilio Alberto Restrepo

Tuesday, April 10, 2018

Novela: Y NOS ROBARON LA CLÍNICA. Presentación

La editorial Sílaba acaba de publicar la novela testimonial Y NOS ROBARON LA CLÍNICA, en la que se narran con detalle una serie de eventos en los cuales una corporación se apropió de unas clínicas en todo el País, mientras se exploran situaciones que tienen que ver con hechos que suceden a diario en el ambiente hospitalario,  que desde adentro pueden parecer comunes, pero que para las personas no familiarizados son asombrosas. Se tocan temas clínicos, adicciones, demandas médico-legales, la enfermedad y la muerte, el mundo de los negocios, la corrupción en la salud, el amor, la solidaridad, la traición.


Dice la dedicatoria:

Dedicado a los pacientes y sus familiares
A los colegas, que tenían toda la ilusión
A los buenos médicos, que hacen tantas cosas importantes por la gente, aun a costa de su propia felicidad y estabilidad
A los malos médicos, que tanto nos enseñan sobre lo que no se debe hacer
A los buenos amigos, que siempre están ahí, ayudándonos a respirar
A los malos amigos, más constantes todavía, respirándonos en la nuca
A los buenos pacientes, nuestra razón de ser
A los malos pacientes, que nos han enseñado a ponernos en guardia; lástima que nos cueste tanto aprender
A los abogados, que pueden ser ángeles y demonios
A los negociantes, que mueven el mundo y a veces lo echan a rodar… por el abismo…



Esta es una declaración de principios:

Esta novela está basada en una serie de casos y asuntos que parecen tomados de la vida real, pero son producto de la imaginación del autor. Muchos personajes son inventados para efectos de la función narrativa. Si los nombres o las situaciones evocan a alguien en específico, no se haga ilusiones, es pura casualidad. A veces la maldad y las intrigas humanas imitan la ficción, y esto es inevitable…

La carátula: 




El texto de la contracarátula:


Posdata: Esta fue una nota de prensa antes de cambiarle de nombre, cuando el periodista Jairo García le estaba haciendo cubrimiento al tema:

http://juanpaz.net/edicion-515/casi-lista-la-novela-como-robarse-una-clinica/


Casi lista la novela Cómo robarse una clínica


Ya se encuentra en proceso de edición, en una reconocida editorial de la ciudad, la novela Cómo Robarse una clínica, de la autoría del médico y escritor Emilio Alberto Restrepo (foto), reconocido en el campo del género policial y ganador de varios galardones en certámenes literarios.
La obra trata del despojo que un grupo económico hizo de más de 10 instituciones de salud en todo el país, mediante maniobras fraudulentas y presiones económicas que las llevaron a la quiebra y obligaron a sus socios, especialistas de clase media que habían puesto todas sus esperanzas, ilusiones  y esfuerzos en dichas sociedades, a vender por la deuda y quedar con su proyecto por el suelo.
Como dice en el epígrafe: “Esta novela está basada en una serie de casos y asuntos que parecen tomados de la vida real, pero son producto de la imaginación del autor. Muchos personajes son inventados para efectos de la función narrativa. Si los nombres o las situaciones evocan a alguien en específico, no se haga ilusiones, es pura casualidad. A veces la maldad y las intrigas humanas imitan la ficción, y esto es inevitable…”
El protagonista se llama Valeriano Méndez y el conglomerado, PLUS-SALUD. Como comentó una fuente opinando del tema: – “Uno no puede comprar 11 clínicas de contado sin cometer algún delito”.
Es una novela de gran factura, con seis historias paralelas muy bien entrecruzadas, que impactan al lector y le permiten adentrarse en el escabroso mundo de la salud en Colombia, devorada por las fauces del capitalismo salvaje.
El ginecólogo Restrepo ha publicado una docena de libros que se pueden ver aquí, http://emiliorestrepo.blogspot.com.co/p/libros-de-emilio-alberto-restrepo.html y en la próxima Fiesta del Libro lanza una nueva novela de su personaje más conocido, el detective Joaquín Tornado.
emiliorestrepo
Blog que reúne las diferentes facetas del médico y escritor colombiano Emilio Alberto Restrepo.

Tuesday, January 30, 2018

Entrevista para VOCES, PALABRAS Y RAZONES Por: Julio Cesar Gaviria Muñoz

Entrevista para VOCES, PALABRAS Y RAZONES que es el nombre dado al Nodo de Literatura de la Red Cultural, un grupo por ahora conformado por escritores que crecen y se forman como tales en la Comuna Cuatro de la ciudad de Medellín



A propósito de creación literaria, en esta entrevista nos remitimos al tema en varias de las preguntas, y creo que se complementa con los  decálogos en los que toco el tema de la creación literaria.


Abril 17/2017


Por: Julio Cesar Gaviria Muñoz 


--- ¿Qué es la literatura para usted?
RESPUESTA: Una forma de expresión muy elaborada del espíritu, en armonía con la inteligencia y los sentidos. Es una manera de trascender lo primario, pues va más allá de lo esencialmente físico. Cuando el ser humano se sacude de lo puramente material, aparece la creación, en forma de lo estético. Es este el espacio de la música, la literatura, la pintura, la filosofía. La literatura toma elementos del mundo a través de los sentidos, los decanta a través de la inteligencia y lo emocional y lo expresa a través de la conjugación y combinación de las palabras, en este caso escritas, aunque lo oral, más allá de lo meramente utilitario, también tiene cabida.

--- ¿ Considera que la literatura es un Arte?
RESPUESTA: Claro que es un arte, en la medida que es una actividad en la que el hombre recrea, con una finalidad estética, un aspecto de la realidad o un sentimiento en formas bellas e imaginativas valiéndose de la materia, la imagen o el sonido, en este caso las palabras como herramientas de creación. El escritor es un artista, ya que hace una transformación de la realidad cruda con fines estéticos, para transformar su apreciación de ella, o proponer nuevos valores, ópticas diferentes o propuestas de interpretación. No se limita a reproducir la naturaleza o la vida; se trata de reinterpretarla o de darle un nuevo sentido, el estético, que es lo que la convierte en arte.

--- ¿Al escribir validad usted, el mito inspirador que les atribuyen algunos a las musas?
RESPUESTA: Es una forma de llamar a esa idea volantona que entra a la cabeza proveniente del exterior (que penetra a través de los sentidos), o del interior (alimentada por un recuerdo una evocación o un sentimiento). La idea siempre va a estar por allí, pero cuando da vueltas una y otra vez, cuando se aferra a la necesidad de atraparla y volverla texto, se dice que es gracias a las musas. Ideas hay por miles, girando, generando corto-circuitos permanentes. Por eso es importante estar atento y vigilante, sensible a su necesidad de ser contada, para que no sea producto de una inspiración eventual, o una “musa inconstante” que estando allí puede no ser detectada. La clave es que cuando esté rondando, sea capturada para ser traída a un plano creativo, consciente. “Que la inspiración no me abandone, pero que cuando aparezca, me pille trabajando”, nos han repetido los maestros desde siempre. Por eso hay que tener método. Hay que anotar todos los elementos susceptibles de ser narrados, almacenarlos en un archivo, una agenda, una grabadora, en fin, traerlas a un plano real para que dejen de ser inmateriales. Tarde o temprano, téngalo por seguro, van a ser usadas. En ese sentido, si se quiere hacer obra, hay que tener inspiración(musa) pero también constancia(transpiración), acaso más importante, para atrapar la idea y de ella hacer un texto literario.

--- ¿brevemente nos podría contar como se hizo escritor?
RESPUESTA: Me pudo la necesidad de contar historias, a través de mi fascinación por escucharlas o por leerlas. Desde pequeño me encantaban los escritores y me encantaba encontrarme con las historias, a través de comic, de las colecciones de novelas condensadas de Ariel juvenil o de Colcultura, de las cientos de películas vistas en un teatro de barrio sin censura y sin método, a través de la poderosa tradición oral de un barrio y una familia de clase media que hacía culto a la palabra. En fin, el poder de contar una narración que generara interés en alguien, en este caso un contertulio o un lector. En quinto de primaria apareció un ejercicio, Mis lecturas, en el que debíamos escribir en una página un resumen, una anécdota, lo que fuera. Para mí era más que una obligación, era un goce y hacía muchas más de las 5 obligatorias de la semana. Al profesor le llamó la atención, lo hizo notar, leía en público algunas de ellas,  y algunos compañeritos me pedían el cuaderno para leer las historias y después se las contaban a otros. Ahí fue que descubrí la emoción de ser leído. Durante años escribía cuentos, poemas, canciones, resúmenes de películas, los guardaba en cuadernos, participaba en concursos, (le confieso que los perdía todos), hasta que ya adulto y profesional, empecé a darles una forma más rigurosa y a tratar de aprender el arte de escribir. Mientras tanto leía y leía y veía todo el cine que podía.

--- ¿Cómo compagina su profesión de médico, con el oficio que parece que es ya más que un hobby, este de escribir?
RESPUESTA: La medicina sigue ocupando un lugar muy importante, ya que llevo muchos años en ella y tengo un nivel de entrenamiento que solo da la práctica constante. Tengo un compromiso social con ello, ya que trabajo en un hospital del gobierno y realmente el mundo de la medicina es muy absorbente y encarretador, aunque a veces hay sinsabores y desengaños. Además, tengo una familia a la cuál sostener. Pero se compaginan porque la medicina es una puerta de entrada directa al corazón del ser humano y sus miserias, su dolor, su mezquindad, su deterioro, su desamparo. Detrás de cada paciente hay una historia, una reflexión, una posibilidad de conocerla naturaleza humana, con sus contrastes. Muchas de mis historias se alimentan de la medicina: por ejemplo, la novela EL PABELLÓN DE LA MANDRAGORA, ganadora de una beca del Municipio, considerada la primera novela hospitalaria en Colombia, o CRÓNICA DE UN PROCESO, que explora el mundo de las demandas o la que tengo en corrección,  LA CLÍNICA, que explora el mundo de la corrupción en el sistema de salud

--- ¿desde su sensibilidad humanista cree usted, que el gusto por escribir, no riñe con el rigor profesional de ser médico ginecólogo?
RESPUESTA: Nada que ver. Desde que se haga con respeto, todas las historias pueden ser contadas. Las 2 se alimentan, pues como conferencista y profesor, entreno mi necesidad de comunicarme con el receptor; mi necesidad de hacer diagnósticos correctos, me obligan a ser observador y detallista, mi necesidad de interrogar, me permite decantar información y sacarle provecho a lo importante, tratando de descartar lo que sobre o que no sea relevante. En ambos debo ser eficaz con el lenguaje para que el mensaje sea recibido y entregado de manera adecuada.

---  Desde la literatura, y si se entiende que esta puede ser un arte, como concibe el acto de la creación literaria.
RESPUESTA: Lo que te dije. Tener un tema, que proviene de una idea. Anotarla y darle un desarrollo, a través de un esqueleto que me permita tener un mapa, y ahí defino si da para cuento o para novela, por ejemplo. Si  esta estructura lo permite, agrego otras ideas previamente anotadas para reforzar la historia principal, o bosquejar las secundarias, o darle fuerza a un personaje  con rasgos de otro que lo enriquezcan y lo hagan más atractivo. Teniendo ya esta dirección, hay que escribir los capítulos, que ya se habían definido en la fase previa. Ahí se hace una catarsis, una especie de incontinencia que vierta en el texto todo lo que hay que decir de cada asunto, sin preocuparse mucho por la filigrana, pero sí por los amarres, el lenguaje, la gramática,  la ortografía, que de todas maneras tendrán su espacio de rigor en revisiones posteriores. Una lectura final de corrido a este primer borrador, ajustes aquí y allá, revisión de las muletillas, los diablillos, las repeticiones, los cabos sueltos, los lugares comunes. Después un enfriamiento de semanas o meses y luego posteriores revisiones ya sin el calor de la escritura frenética. Casi siempre hay un lector profesional, o un corrector, o una lectura en voz alta en un taller, que decanta mucho el proceso, lo depura y le quita mucho ripio que lo sobrecarga. Después ya vendrán los concursos o las publicaciones, o lo que sea, pero el proceso de creación quedó terminado.

--- ¿Considera que el escritor como tal, es o puede ser un iluminado?
RESPUESTA: Me parece que es algo presuntuoso llamarlo en esos términos. Es una persona que le pone atención a lo que otros ignoran, que está sentado pensando o escribiendo mientras otros viven otros asuntos, que está peleando con las ideas o las palabras mientras otros están de fiesta o de jolgorio. Me parece que está haciendo un proceso interno de sanación, pues mientras escribe no está dañando al prójimo, que tiene la posibilidad de desnudar sus odios y resentimientos en un proceso creativo que le permite eliminar sus demonios internos y exorcizar esos diablos vertiendo al papel cosas que de otra forma le harían daño a él o a los semejantes. Pienso que ser escritor le permite abrir caminos de pensamiento que le dan otras formas de lenguaje, de ganar conocimiento, léxico, refinamiento, expresión. Es un privilegio, más que una iluminación, pero no es gratis. Hay que tallarse, leyendo, pensando y escribiendo. No es fácil, pero con constancia funciona. Tiene poderes terapéuticos, permite una relación fascinante con un lector imaginario que muchas veces se hace real, proporciona entretenimiento propio y ajeno y abre posibilidades interesantes, de conocer gente, viajar, improvisar, saberse leído o controvertido.

… Dicen que en literatura todo ya ha sido dicho y escrito, podría opinarnos porque entonces siguen saliendo obras magistrales y exitosas.
RESPUESTA: Ya todos los temas están escritos, la diferencia es el tratamiento que se le dé a la idea. El amor, la muerte, el deseo, el odio, la venganza, la avaricia, etc, ya han sido tratadas y no hay mucho más de que hablar. Lo importante es volverlo a hacer sin repetirse, de manera novedosa, con un estilo propio que lo haga interesante y llamativo, digno de ser leído. Que llegue a nuevos públicos, que tenga una impronta, un sello.

--- ¿Brevemente nos podría opinar de los talleres de literatura?
RESPUESTA: En lo personal, fueron la respuesta a mi necesidad de narrar, pues durante la mitad de mi vida, no encontraba la manera adecuada de hacerlo, es decir, tenía la idea, hacía la narración, pero el cuento salía malo, o no se entendía, o no gustaba, o tenía defectos de forma que lo hacían inviable. El taller entrega eso, elementos de trabajo, herramientas para hacer eficaz un texto. Le cuento: con todo el material que ya tenía de manera empírica, en los primeros 6 meses de iniciado en el Taller de Mario Escobar, ya tenía una novela que quedó finalista en un concurso internacional de novela corta,(el Álvaro Cepeda Samudio de Bucaramanga), LOS CIRCULOS PERPETUOS, que ya lleva 4 ediciones y al año ya había ganado la beca de creación de 2005 con EL PABELLON DE LA MANDRAGORA, que ya lleva 2 ediciones. El taller da constancia, da rigor, hay lecturas críticas que aportan. En los comentarios y hasta en la cara de los integrantes, tanto profesor como alumnos, uno ve si el texto sirve, si es repelente o atrapa, si divierte o es un ladrillo
--- ¿Dr. Emilio, si en su quehacer literario tiene un método de trabajo, quisiera por favor compartirlo con nuestro lector del nodo de literatura “Voces, palabras y razones”?
RESPUESTA: El método no tiene nada de novedoso: estar atento, a ver qué historias hay, sabiendo que pululan por todas partes. Anotar todo lo que pueda servir ahora o después. Leer y leer. Ver muchas películas. Pensar y pensar. Escribir y escribir. Corregir. Saber que es más lo que se pierde que lo que se gana. Por ejemplo, por cada concurso ganado, hay 10 o más perdidos, y esto no debe descorazonar. No hay que ser apegado a las palabras, lo que no sirve hay que desecharlo o reescribirlo, no hay que desanimarse por las negativas de los concursos, los editores o los críticos. En una charla que dicté para una universidad, esto lo resumí en un “decálogo personal” que le comparto: http://decalogosliterarios.blogspot.com.co/2014/10/decalogo-arbitrario-para-aspirantes.html

Por último, quisiéramos darle gracias por su deferencia y su tiempo, y para escritores que empiezan a adentrarse en este maravilloso mundo, cuales podrían ser sus recomendaciones.  RESPUESTA:  La obra habla por uno. Hay que escribir, lo importante es el texto, lo demás es farándula. Si el texto es bueno, con seguridad que encuentra su camino y el resto viene por añadidura. No es un camino fácil, pero es muy enriquecedor. 

Sunday, January 28, 2018

RESEÑA DE GAMBERROS S. A., por ORLANDO RAMÍREZ CASAS -ORCASAS-



RESEÑA DE GAMBERROS S. A. , por el escritor, historiador y bloguero ORLANDO RAMÍREZ CASAS -ORCASAS-



Orlando Ramírez Casas

13:10 (Hace 2 horas.)
para Cco:
Hola, jóvenes:

El médico ginecobstetra Emilio Alberto Restrepo Baena, profesor de Facultad, y ejerciente en el Hospital Manuel Uribe Ángel de Envigado, es escritor nato, innato, por naturaleza. Mucho me temo que si el escribir y publicar libros diera plata y permitiera vivir del oficio (“los que crean eso, es mejor que se bajen de la nube. Bájense todos, menos García Márquez y Vargas Llosa, pero lo que son los demás, ¡Bájense! Ah, William Ospina, usted también se puede quedar…”), digo que mucho me temo que en ese caso el médico hubiera dejado el ejercicio de la medicina para otra vida u otra reencarnación. Claro que los que escriben libros y son profesores universitarios de literatura me van a decir que ellos sí viven de eso, pero me permito decir que ellos no viven de vender libros sino de la docencia. Es ésta la que les permite su jubilación.

Ustedes ya saben quién es él, porque frecuentemente lo menciono o reproduzco alguno de sus correos, pero en este caso voy a referirme a una deuda que tengo con él. Como a todo santo se le llega su día, a esta deuda se le llegó.

RESEÑA DE LECTURA

GAMBERROS S.A.
–Historias de pícaros, pillos, y malevos–

Por Emilio Alberto Restrepo Baena
1ª edición, Hilo de Plata Editores, 2016, 200 pp.
Programa de Planeación Local y
Presupuesto Participativo de la
Secretaría de Cultura Ciudadana
del Municipio de Medellín para la
Comuna 16 (Belén)

En la contrasolapa de la carátula se presenta al autor, y allí se relacionan los libros publicados hasta ese momento (cada año transcurrido deben sumársele uno o dos más):

“Textos para pervertir a la juventud”, “Los círculos perpetuos”, “El pabellón de la mandrágora”, “La milonga del bandido”, “Qué me queda de ti, sino el olvido”, “Crónica de un proceso”, “Después de Isabel, el infierno”, “¿Alguien ha visto el entierro de un chino?”, “Joaquín Tornado, detective”, “Un asunto miccional y otros casos de Joaquín Tornado, detective”

Como vemos, el médico pare libros a la misma velocidad que hace cesáreas o toma laparoscopias ginecológicas avanzadas. En un ya.

El índice o lista de contenido es prolífica en títulos, y cada título es una anécdota vivida o conocida por él, y contada a la manera de cuento para que los protagonistas conserven su anonimato y “cualquier parecido con la realidad sea pura coincidencia”. Allí aparecen, sin mencionar el parentesco directo, algunos primos, amigos, vecinos, profesores y compañeros de Facultad, pacientes, en fin. La gente que habitualmente se cruza por la vida de uno y que el médico va coleccionando y atesorando para sus escritos “porque la realidad suele superar a la ficción”:

Mi primer carrito
Fantasmagoría
Pétalos
Una llamada por cobrar desde el infierno
Entre palmeras, ron y cocacola
Historia de Adriana
Mea culpa
Sin palabras
Al filo de la decadencia
El primo y el timo (fragmento)
B.J.
Queridos muchachos
Intro
El empeliculado
La historia del sancocho
Un televisor full color
Un notario en nuestras garras
El perro
Monopolio
Un tiro por la culata

Detrás de esos títulos se esconde la historia del médico, profesor universitario de Facultad, de cuyas calificaciones dependía el semestre de las alumnas y la carrera de las estudiantes, que era un acosador sexual de miedo…

El primo abogado que con su labia rabulera hizo las veces de comisionista en la compraventa de una propiedad que tenía las escrituras enredadas, y en la comisión de ese delito al autor se le perdieron el capital y los intereses…

Los ladronzuelos a los que se les atravesó en el camino un televisor empacado en su caja original, con todos los fierros como se dice, y ¿Quién desperdicia un papayazo así?...

En fin, cada caso contado por el médico es de antología, con un final de antología, que no tiene desperdicio. Sin lugar a dudas, es un libro muy entretenido.

ORLANDO RAMÍREZ-CASAS (ORCASAS)

Thursday, January 18, 2018

GAMBERROS S.A. en el periódico De la Urbe

En el número 88 del periódico universitario De la Urbe, dirigido por César Alzate para los estudiantes de la Universidad de Antioquia, referenciaron a 4 cuentistas antioqueños, entre los cuales tuve el honor de encontrarme junto a Elkin restrepo, Oscar Castro y César Romero. Muy halagado,  comparto la reseña.


Tomada de: http://delaurbe.udea.edu.co/2017/12/01/de-la-urbe-88/









Saturday, October 21, 2017

EMILIO ALBERTO RESTREPO EN LA REVISTA LIBROS&LETRAS

EMILIO ALBERTO RESTREPO EN

LA REVISTA LIBROS&LETRAS 

Perfil publicado en el número 91, aniversario  de la revista literaria  LIBROS&LETRAS de octubre de 2014, paginas 29-31



































Reproducimos el texto completo del perfil, para facilitar la lectura a los interesados:

EMILIO ALBERTO RESTREPO: UN ESCRITOR QUE 

VALE LA PENA CONOCER Y LEER

La primera vez que oí mencionar al escritor Emilio Alberto Restrepo fue en la Feria del libro de Bogotá de 2014, en donde lanzaba un libro con Ediciones Urano, DE COMO LES CRECIO EL CUELLO A LAS JIRAFAS, que había ganado una convocatoria en Argentina y había sido publicado con bastante éxito en los países del cono sur. Hojeé su libro (confieso que no lo compré), me pareció divertido y me escabullí rápidamente para tratar de entrar a la conferencia de Fernando Vallejo. No sabía nada de él; pensaba, con base en esa referencia, que era un escritor de literatura infantil.

Casualmente en la Fiesta del Libro de Medellín me volví a topar con su nombre, esta vez en términos un tanto distintos. Era ponente, junto a otros escritores,  de la conferencia “PORNOGRAFIA, SEXO Y CRIMEN: Esa Medellín desconocida”. El nombre era el mismo, no había duda, pero la diferencia drástica de temas me hacía sospechar de una especie de Dr Jekyll y Mr Hyde. Y para acabar de ajustar era médico…Algo raro se las traía ese personaje.

Ya en dos de los periódicos más importantes de Medellín, el tradicional El Colombiano, en la edición del 13 y del 16 de septiembre y en el alternativo UNIVERSOCENTRO, # 58 de agosto de 2014, me volví a topar con su nombre: su último libro “ENTRE EL MIEDOY EL MAL (El género negro en la poesía colombiana)” era ubicado en la lista de los libros más recomendados (lo que automáticamente equivale a aparecer en el ranking de los más vendidos). Ya el hombre me estaba produciendo curiosidad, entonces decidí programarme para asistir a su charla, dentro de la Fiesta, en el congreso literario Medellín Negro, que congrega autores especialistas en el género. Mientras daba vueltas por las librerías, me lo volví a topar otras 2 veces: Ediciones B había publicado dos novelas cortas suyas en un solo volumen: DESPUES DE ISABEL, EL INFIERNOy ¿ALGUIEN HA VISTO EL ENTIERRO DE UN CHINO? La primera me llamó la atención porque fue finalista entre casi 700 novelas del premio internacional Mario Vargas Llosa y el segundo porque tiene un título irresistible. En justicia, ambas tenían ese mérito: el primero bien poético y el segundo brutalmente atractivo. Esta vez sí lo compré, y el libro fue devorado y saboreado como se hace con los textos buenos: un gustazo, novela negra dura, carrasposa, cruel, sin concesiones. Chuleado, pasó la prueba. La segunda fue en el pabellón de las universitarias, en el Fondo editorial del ITM aparecía otro volumen del autor: "Un asunto miccional y otros casos de Joaquín Tornado, detective". Otro título bien extraño y atractivo. Una colección de cuentos de un rufián llamado Joaquín Tornado, un investigador bastante singular; para mí, otro hallazgo, sobre todo la última nouvelle, una verdadera joya que condensa toda la estética y los mejores valores de la narrativa negra llamada “Tornado y el Obregón”. Ahí le medí el aceite a Restrepo y entendí que se trataba de un autor con oficio, que evidenciaba horas y horas de lectura y manejaba el desenfado del género de una manera natural y fluida. Este estaba en rebaja y de todas maneras valió la pena.

Lo siguiente fue Google, para saber el resto: Finalista del premio Internacional Alvaro Cepeda Samudio con la novela LOS CIRCULOS PERPETUOS(cuatro ediciones hasta que la piratearon y el mismo Restrepo para no pelear más, la montó gratis en internet). Ganador de la Beca de creación del Municipio de Medellín en 2005 con EL PABELLON DE LA MANDRAGORA. Según me cuenta Jorge Consuegra, un libro también adictivo, brutal y crudo, de tema hospitalario, con pincelazos del negro, que no lo abandona del todo. Otro libro LA MILONGA DEL BANDIDO, finalista en el concurso de guiones de Buenos Aires Negra, también navega en las podridas aguas del bajo mundo y sobrevive al naufragio. QUE ME QUEDA DE TI SINO EL OLVIDO, ganadora del Premio de Novela Talentos Ciudad de Envigado 2008, una de las historias más graciosas y entretenidas que recuerdo haber leído en mucho tiempo. Como no se conseguía ya en tiendas, el propio autor me regaló un ejemplar. Me lo gocé de cabo a rabo.

Curioso, pero fuera de los mencionados, los libros parecen difíciles de conseguir. Restrepo dice que el escritor de fuera de Bogotá, sin prensa ni reflectores, se ve condenado al anonimato. Creo que valdría la pena que una editorial comercial se interesara por reeditar y distribuir su obra. Párenme bolas: tiene un enorme potencial de ventas, es entretenimiento garantizado. Haciendo una búsqueda, descubrí que amazon, norma, libreríadelau , digital.gandhi.com.mx, librerianacional.com, artemisedinter.com, los distribuyen por internet. (Al menos los 3 primeros libros citados)

Por fin llegó el día del conversatorio. Estaba con el periodista y profesor Reinaldo Spitaletta, el comunicador y estudioso del mundo porno Ramón Pineda y la cantante y escritora argentina Tatiana Goransky. El tema, ese Medellín oculto que ruge bajo nuestros pies en un mundo acaso más grande que el que se ve en la superficie. Fue un coloquio de antología. Los cuatro se pusieron eso de ruana y los espectadores reían hasta la carcajada, al tiempo que meditaban las duras realidades que los expositores proponían como de ocurrencia en esa Medellín que casi ninguno de nosotros parecía conocer. La conexión con Emilio Alberto Restrepo fue inmediata. Me parecía como si lo conociera desde siempre, como si fuéramos buenos amigos de toda la vida. Es capaz de decir cualquier enormidad sin perder la seriedad y la compostura y su oralidad se acompaña de un calculado histrionismo que lo gradúa de excelente narrador oral, amén de ser un escritor de primera categoría. Tranquilos que Youtube.com no deja pasar nada y allí quedó evidencia de la charla para que se la gocen.

Lo que sigue, aún inédito, es la saga de su compadre (¿alterego?)Joaquín Tornado. Parece que tiene mucha cuerda, pues tema no le falta: apuestas ilegales, robo y falsificación de arte, la mafia de los directivos del deporte, pornografía, prostitución y cine snuff, movidas ilegales del mundo de las aseguradoras. Menudos asuntos condensados en una serie de novelas cortas afiladas como el bisturí que utiliza a diario en los quirófanos. Conociéndolo, afirmo que debe valer la pena.

En este perfil, un tanto a pincelazos, queríamos hacer justicia a un escritor juicioso y disciplinado, cultivado y riguroso que ha venido forjando desde la provincia, libro a libro, una carrera sólida y bien cimentada, con un porvenir que se augura gratificante y que se consolida paso a paso, lejos de los cerrados círculos de la élite de los grandes distribuidores, de por sí excluyente y descalificadora. Se ha venido haciendo con su esfuerzo personal, sin padrinos, con el apoyo de premios y menciones de honor, con una constante labor de pedagogía en grupos de estudiantes en los cuales va dejando la semilla de su legado, con sus conferencias y e interacciones con sus lectores que van dejando una profunda huella en ellos, en el voz a voz. Como bien lo dice Restrepo, lentamente va haciendo camino…

Monday, October 16, 2017

El género negro en la poesía colombiana(Prólogo a la antología ENTRE EL MIEDO Y EL MAL

ENTRE EL MIEDO Y EL MAL
El género negro en la poesía colombiana
Ensayo
por  Emilio Alberto Restrepo
Nota: el portal español Solonovelanegra reprodujo el ensayo del libro que referencia la relación entre crimen, género negro y poesía, en la literatura colombiana, por considerarlo de interés general para los amantes de estos géneros.
Prólogo

vagó toda la noche por calles desiertas
maldiciendo
alguien lo llamó por un nombre que no era el suyo
 pero sabía que era a él a quien llamaban.
José Manuel Arango

Introducción

El género negro, novela y cuento incluidos, trata de explorar el mundo del crimen, describiéndolo desde adentro, penetrando en sus más secretos recovecos.
Su búsqueda, más allá de encontrar o no un culpable, es también una búsqueda estética con una motivación que puede ser abiertamente filosófica o sociológica: encontrar la verdad, describir el entorno deteriorado por el miedo, la inseguridad, la violencia, la venganza, la maldad o la corrupción, y tratar de describir cómo esas características impactan al ser humano e influyen en él como víctima o victimario, detallando el sentido de las relaciones entre los dos protagonistas: cómo la sociedad cambia al individuo y cómo este se deja transformar por aquella, casi siempre para mal.
El género ha sido una especie de amanuense para nada condescendiente, un testigo y relator de primera mano de los aspectos más oscuros y abyectos del comportamiento del ser humano en la relación con sus semejantes. Su ojo avizor no deja escapar detalle y se ha encargado de dejar constancia escrita de las debilidades humanas, mientras, tácitamente, al describirla sin ahorrar detalles, va haciendo una reflexión desde la literatura (no desde la religión ni la jurisprudencia ni el periodismo) de ese deterioro ético, implacable e irrefrenable. Por ello mismo es que, como decía Paco Ignacio Taibo II: “una buena novela negra investiga algo más que quién mató o quién cometió el delito, investiga a la sociedad en la que los hechos se producen. Empieza contando un crimen, y termina contando cómo es esa sociedad”.
Lo más tradicional es que el género se apoye en la novela y el cuento, expresiones literarias narradoras por excelencia, basados en la descripción de situaciones concretas o en anécdotas o historias que pueden estar tomados o no de la vida real y modificados en la ficción por la imaginación del autor.
Por eso, cuando se habla de género negro, se hace referencia a novela y cuento. Hasta ahora, nunca se ha tenido en cuenta la poesía. 
Motivaciones
¿Por qué la poesía, por lo menos en la literatura colombiana, no tiene representación en el género negro?, fue la pregunta que planteó el escritor y cineasta Andrés Burgos, durante  una conferencia en el II Congreso Internacional de Literatura “Medellín Negro”. El comentario no se hizo esperar. En Colombia sí hay una tradición poética que tiene que ver con el crimen, que trata de pintar imágenes del bajo mundo, que recrea metáforas alusivas al oscuro universo de la muerte y del delito en un ambiente urbano cargado de asperezas y conflictos sociales. Sin embargo, luego de un rastreo amplio, no encontramos en la literatura colombiana referentes previos consolidados en cuanto a la existencia de “lo negro” en la poesía. Por lo menos como género. Lo que existe son intentos aislados, poemas que deambulan y conspiran desperdigados en periódicos, libros y revistas, pero sin unidad temática, sin circunscribirse en corrientes o movimientos. Esta antología trata de ser el primer intento.
En el estricto sentido de la discusión, es claro que la poesía no puede competir con los equivalentes narrativos de la novela y el cuento, pues es posible que no resuelvan un asesinato; es más, puede que no haya ni asesino ni víctima ni investigador, pero no se debe desconocer que tiene todos los elementos de dicha vertiente literaria. Verso a verso se sienten la atmósfera opresiva, los callejones, las búsquedas que no conducen a ninguna parte o que desembocan en lo más ruin de la condición humana, en un entorno típico de ciudad, envuelto por el temor, la soledad, la pobreza, la maldad o el abandono: las características que recrean la esencia del género negro. Lógicamente, casi siempre sin la carga de una historia, sin el hilo conductor de una investigación, ni siquiera con respuestas, pero el color, el sabor y el olor están allí.
Las imágenes del poema pintan el desencanto, el profundo resentimiento de un hombre usualmente solo —pero no necesariamente indefenso— ante la urbe y sus vericuetos, tratando de sobrevivir desde la marginalidad de su condición con la única arma de su palabra, todavía humeante luego de disparar el poema que lo redime en su indignidad de personaje sujeto a un destino que casi nunca le es favorable. En ello vemos con toda claridad la esencia de lo negro, incluso permitiendo que se adopten desde el poema la brutalidad y la violencia como formas reales y válidas de expresión artística.
El resultado final: agridulce, poco definido, errático, marcado por una sensación de pesimismo. Como la vida. Hay en consecuencia mucho más escepticismo en las calles, vías asfaltadas de un enorme cinismo y una sensación de frustración en el ambiente, pero nos queda a cambio la descripción de la sociedad donde nacen el vicio y el pecado, y la reflexión sobre el deterioro ético de un colectivo del que no podemos excluirnos, pero que sí podemos representar con el arte y la literatura.
La poesía y su relación con el género negro 
En el género negro importan tanto los asuntos éticos como los estéticos. Como ya se dijo, su objetivo, más allá de entretener, es tratar de ahondar en los aspectos del proceder humano y social que tienen que ver con la relación del individuo consigo mismo, con el otro y con la sociedad, sobre todo en lo que respecta a su cara oculta, perversa, violenta. Mariano Sánchez Soler, hablando de cine negro, pero extrapolable a la narrativa y, en este caso, a la poesía, hace un aporte muy significativo al respecto:
El término “negro” tiene mucho que ver con la composición visual de las imágenes, con la estructura narrativa y con la mirada crítica, la búsqueda del realismo, la verosimilitud (…) es preciso que las narraciones criminales contengan la denuncia política, la crítica social; esta última característica es la fundamental para hablar de “género negro”: al tratar temas sociales, políticos y económicos, al bajar el enigma a la calle y a la realidad, el género nos permite acercarnos al funcionamiento del sistema para criticarlo, mostrando sus malas prácticas y sus elementos deficitarios, o para justificarlo con una visión reaccionaria que, por sí misma, también desvela los entresijos del poder. De cualquier poder.
No obstante, los autores del género se preocupan por dibujar con las palabras escenarios y acciones, a través de imágenes que buscan traducir la esencia de lo negro, para proyectar la intención de mostrar lo más oscuro del alma. De ahí se desprenden los elementos que lo caracterizan: la intensidad de la acción, el suspenso y el ritmo narrativo, el miedo y la ansiedad que suscitan en el lector, la recreación de la violencia, la derrota individual, el heroísmo, el descaro, la desfachatez y, siempre rondando, la ambición, el poder, el abandono, la corrupción y el dinero como factores dispuestos a torcer y desviar el destino de los seres humanos.
En este género, la línea que separa el bien y el mal es delgada e imprecisa, y nada de lo que es evidente a primera vista puede considerarse como cierto. Lo más común es encontrar que sus protagonistas son individuos angustiados, temerosos, llenos de dudas e insatisfacciones, sin un sentido muy claro del rumbo de su existencia.
Pero lo más llamativo es la descripción de las atmósferas: callejones y antros oscuros y asfixiantes; injusticia, traición, inseguridad y depravación. El ambiente —primordialmente urbano— de barrio, de esquina, de bajos fondos, es lo que lo define en sus límites territoriales.
En cuanto a la poesía, una de sus características, gracias a su capacidad de síntesis y asociación, es el uso de las figuras literarias. Estas se tejen, en paciente filigrana de palabras, buscando pintar imágenes de valor simbólico que se decantan y se representan en la mente del lector, quien las recrea mediante una especie de decodificación que requiere de su participación (por eso, no siempre es un asunto fácil ni masivo); cuando este cometido se logra, en unas pocas líneas se puede apreciar el mensaje latente condensado en los versos, que llegan a su cerebro como una proyección que se mira y se recibe, no solo con los ojos, ni se oye únicamente con los oídos, sino con la sensibilidad, la emotividad y la inteligencia puestas al servicio del goce, el disfrute y la contemplación.
Si bien la poesía en su concepción tradicional es una búsqueda permanente de  la belleza, no es una motivación única ni excluyente. Este dilema, en lo personal, me lo resolvió un párrafo del fallecido escritor Mario Escobar Velásquez. Al no toparse con su concepto clásico de la estética literaria en la poesía de Carlos Trejos, ganador del Premio Nacional de Poesía Universidad de Antioquia de 1995, en contradicción con la fuerza de unos versos que lo conmovían, Escobar escribió en la presentación:
Muy difícilmente hubiera podido creer, antes del libro Manos ineptas, de Carlos Héctor Trejos Reyes, que pudiera hacerse poesía verdadera y honda sin una sola palabra untada de belleza o de bondad o de optimismo o de salud o de cielo o de esperanza o de verde.
Podido creer que los otros cuarenta y dos hablaran de cosas lúgubres, solamente, como tinieblas, ahorcamientos, Judas de Kerioth, condenamientos a fracturas y amputamientos, y malos tinos de la vida, y destrucciones, y naufragios, y trampas y muertes y fantasmas y partidas y muertes —para los de las buenas venturas— y ebriedades y sentencias y herencias de miserias y dolores y manos ineptas —como tullidas y engarabatadas—, e infiernos…
Pero es. Tremendamente es, y uno acabó aprendiendo que las tinieblas son luz y las puses belleza y las maldiciones edificantes. Eso lo logrado por Carlos Héctor, a quien Dios guarde. (En Trejos, 1995)
Esto resume con toda claridad el poderoso efecto de la mezcla de poesía y género negro que pretendemos recuperar en esta antología: joyas que brillan en la oscuridad, fulgores resplandeciendo en el infierno de hordas de desposeídos marcados por la soledad, el abandono y la desesperanza. 
La temática
Dice Mempo Giardinelli, uno de los estudiosos más reputados del género:
Los valores primordiales en que basa su existencia el género negro son en primer lugar el poder y el dinero, y asociados a ellos están siempre la ambición incontrolada, el heroísmo personal, la hipocresía, el machismo, la conquista sexual, la ominosa crueldad que humilla o somete, las infinitas formas efímeras de la ilusión de la gloria. Decir todo esto no es otra cosa que hablar de la naturaleza humana. Y es que el crimen, el poder y el dinero son como el miedo y la culpa: no se puede vivir sin ellos. Aunque la literatura negra conserva enigma (ninguna narrativa existe sin enigma) no es su presencia lo que la define, sino la ambientación que se describe, la causalidad, las motivaciones de sus personajes y sobre todo su lenguaje, que es violento, duro, machista y completamente despiadado.
Con esa premisa emprendimos la búsqueda de los textos más representativos de lo negro en la literatura colombiana. Y la primera referencia apareció a finales del siglo XIX y no precisamente en un tratado de violencia; por el contrario, se trata de un texto infantil de Rafael Pombo, “El gato bandido”, que narra la intención del ciudadano del común de asumir la canallesca como fórmula de vida. Es toda una declaración de principios. Nada distinto a lo que vemos a diario, ya intuido desde un siglo antes, del que toma a su libre albedrío la decisión de asumir el camino del mal como forma de vida, versificado con una ironía y una musicalidad que lo volvió un clásico apreciado por varias generaciones de todas las edades; no podía prescindir, a la usanza de la época, de la moraleja y la enseñanza de anteponer las virtudes y los valores por sobre otras consideraciones.
En esta misma línea se encuentra el hombre que toma voluntariamente la determinación de acoger el pillaje como hoja de ruta con la claridad de una autoconciencia feroz, o el que se sabe marginal, porque entiende que no tiene otra opción, y hay varios poemas que lo registran.
Y para hablar de temas mirados desde siempre con recelo y aprehensión, como el suicidio y la homosexualidad, los poetas siempre han tenido su propia voz. Ya a principios del siglo XX, Bernardo Arias Trujillo había asumido y consignado por escrito en un poema publicado y muy difundido una ruptura con dos conceptos convencionales, muy arraigados para su época: un amor homosexual, y con alguien del bajo mundo. Era ir a contracorriente de los preceptos morales y aun de la propia seguridad personal. Se refería a “Roby Nelson”, poema que deja constancia de esa relación prohibida e intensa. Sobre el suicidio, se citan en esta antología varios poemas alusivos y se recogen textos de vates que efectivamente acabaron de cuenta propia con su vida.
La experiencia carcelaria, que marca los espíritus de forma indeleble, así como los peligros de la calle, son evocados y descritos en forma recurrente; la muerte que espera a la vuelta de la esquina, la pesada carga de una tensión que impregna con su densa bruma el simple hecho de salir a recorrer el laberinto de las ciudades. Los barrios, las esquinas y las avenidas, apéndices y arterias de la urbe, son cantados una y otra vez en definiciones por lo demás melancólicas.
Y el miedo interior, para acabar de acrecentar el que de por sí ya asfixia la ciudad, también se narra en forma reiterativa. O la dolorosa premonición del que sabe que va a morir en sus calles.
Se encuentran, además, versos que evocan un cantar metafísico: una suerte de voces fantasmales, que parecieran de ultratumba, hacen coro y son estampa en la ciudad entre penumbras. Así mismo, alusiones obvias y directas a la muerte como una presencia necesaria y cotidiana. El reclutamiento forzoso, las desapariciones, ese azar casi siempre adverso que agazapado en las sombras planea el zarpazo definitivo.
En otras ocasiones el poema no se escapa de lo explícito, de lo espantosamente real, pues entiende que también puede ser una fotografía de la misma vida o incluso de la muerte, no de la manera periodística, por supuesto, lo que no lo hace menos desgarrador. Cabe aquí el conflicto armado, la confrontación entre facciones que disparan desde todos los frentes y que son motivo de zozobra, de muerte, de crimen, que afectan la paz interior y la seguridad exterior del ciudadano de a pie. Si bien los gobiernos se obstinan en negar oficialmente la existencia de la guerra y no hay bombardeos aéreos de grandes ciudades ni campos de concentración, el monstruo está ahí y la poesía y la literatura lo han evidenciado, desnudando su carácter destructivo y aterrador. Los poemas han seguido su rastro y las metáforas han pintado sus imágenes cargadas de dolor, espanto y destrucción.
Esos, entre otros, son los temas desarrollados a lo largo de muchas décadas de poesía colombiana en lo que respecta al género negro. Esta antología mínima, en la que se escogieron autores de varias épocas y de casi todas las regiones geográficas, trata de recopilar textos representativos que hacen alusión a ese mundo sin perder la música, sin sacrificar esa cadencia que siempre deja algún sinsabor en el espíritu, como en los buenos tangos, como en el mejor Borges, con el gusto agridulce de la insatisfacción, en seres humanos marcados con el sello de la perdición y la derrota.
Referencias
Escobar, M. (1995). Prólogo. En Trejos, Carlos. Manos Ineptas. Medellín: Editorial Universidad de Antioquia.
Giardinelli, M. La novela negra en la América hispana. Recuperado de: www.mml.cam.ac.uk/sp13/resources/detective/Giardinelli.html
Sánchez, M. ¿De qué hablamos cuando decimos “cine negro”? En Calibre 38, mayo de 2011. Recuperado de:

Publicado en 2014 por Hilo de Plata editores 
Más referencias: